domingo, mayo 05, 2013

EL IZCUINTLE: Distrito 9, Distrito Federal…



Distrito 9, Distrito Federal…

Luis Enrique Anguiano Torres


Es lo que en cierta parte del mundo se llamaría favela, lo que en otros lados se conoce como chabolas o ghettos y lo que por estas tierras que vieron nacer a Tata Lázaro se denomina cartolandia. Una pinche ciudad perdida con casitas hechas de cartón, madera, plásticos no necesariamente reciclables, etc.
Basura, mucha basura. Entre las casas, entre las personas, entre los rifles. Negros vestidos pobremente pero con kalashnikovs al flanco. Lentes para el sol. Moda de barrio bajo. Ropa tendida al sol y niños gritando y corriendo entre la terracería y el polvo que son las calles. El área está alambrada en una suerte de frontera con todo y su puesto de control militar. Una entrada flanqueada por soldados caucásicos de vestimenta verde hoja que contrasta con la muy morena piel y las ropas vistosas de los habitantes. Graffitis sobre bloques de concreto abandonados en la estepa semi-habitada. Insectos humanoides de 2 metros y cacho caminando entre la suciedad.
*sonido de cabezal de tocadiscos arañando la superficie del vinil*
El Distrito 9, se supone, es una zona en Sudáfrica donde apareció de buenas a primeras una nave extraterrestre de considerables dimensiones en el año de 1982, la nave estaba averiada y obligó a muchos de sus pasajeros a quedarse en nuestro perro mundo. Todos voltearon a ver la situación (y cómo pinches no, de repente aparecen extraterrestres sobre Sudáfrica…) comprendieron que no eran los típicos extraterrestres con ganas de destruir Nueva York o Washington sino una especie herida, desnutrida y con miedo del lugar al que acababan de llegar. Viven en una ciudad de cabañas de teja de cartón negro, prácticamente sufriendo el apartheid por parte de todos.
Es una película. Y una excelente. Podría sustituir sin problemas a un curso sobre filosofía de la cultura o antropología. Les voy a decir porqué: es una radiografía tan precisa de la manera en que el ser humano procede para con “otros” que es imposible no identificar las situaciones que ahí ocurren: estafas, desarraigo, marginación intencionada, etc. ¿Por qué? ¿Por qué ocurre esto? Porque somos humanos y porque todos somos racistas en cierto grado (Cualquiera que diga que acepta a TODO mundo y que no discrimina, una de dos: o miente o se está haciendo pendejo).
No dudo que algo así ocurriera en caso de llegar los extraterrestres a nuestro planeta: los obligaríamos a “tomar su lugar” y se nos olvidaría todo lo demás. Ahí les va una pregunta capciosa: ¿Qué tienen en común Solidaridad, Progresa, Oportunidades, Vivir mejor y Cruzada contra el hambre? Todos ellos programas insignia de cada gobierno en turno. Cada sexenio que llega, el pinche títere en turno el nuevo presidente anuncia un programa grande de desarrollo social (los ya mencionados) y promete que ahora sí, que en su sexenio se acaba el rezago. Que con ese programa el país se “desfavelizará” de una vez por todas. O al menos los tendrán con la barriga llena y el corazón contento.
Pero sabemos que no es verdad. Que ninguno triunfa. Que todas esas jaladas de “los pobres primero” vienen a ser la demagogia materializada de la que acusaban a otros durante sus campañas.
¿Qué es lo que interesa a los humanos de los langostinos en Distrito 9? Su tecnología, cosa que no podían usar por ser de otra raza. En el caso de los programas de desarrollo social, los intereses de mantener ahí al pobre son otros, como ya vimos en el chayoroblesgate que resultó que “Cruzada contra el hambre” en realidad sería usado como granja de votos para el pinche PRI. Ni modo. Esos son los gobernantes que elegimos ¿O me van a salir con que la pinche zorra de Peña Nieto hizo fraude?
En Distrito 9, los humanos no pueden deshacerse de los otros porque los necesitan. Son un mal necesario para obtener lo que buscan: supremacía y nada más. En el caso de nuestro gobierno, necesita a los pobres para poder mantener la vara alta. Necesitan quién produzca riqueza, quien desarrolle productos, lujos, invente cosas, limpie lugares, cocine carnes, etc. Porque ellos, los de arriba, simplemente no lo pueden hacer.
El hecho de que cada sexenio haya un “programa estrella” de desarrollo social sólo puede significar una cosa: ninguno sirve, todos truenan y por una razón. De hecho, que cada sexenio se esté cambiando de enfoque en los programas de desarrollo es un síntoma de que el gobierno que tenemos no funciona mejor que el grupo de científicos que en Distrito 9 se la viven buscando cómo usar las armas de los extraterrestres.
Distrito 9, Distrito Federal. Guardan ambos muchos paralelismos. Lo primero es una película, lo segundo no. Es parte de una realidad extendida que se llama México y a la que sexenio con sexenio intentan engañar prometiéndonos las plumas del penacho de Moctezuma y al final nos quedamos con un “chinga tu madre” bien metido en los bolsillos ahora rotos de tanto meterles groserías y desilusiones.
Pero no aprendemos. No. Seguimos pensando que el juego de la “democracia” es el único que se debe –y se puede– jugar y que, encima de todo, es el único juego que funciona; que protege al ciudadano, que vela por sus intereses, que le da su lugar, etc.
Una verdadera sarta de mentiras. Diría que es preferible ver películas de ciencia ficción y esperar a que todo mejore, pero creo que sería caer en lo que ellos quieren.

1 comentario:

  1. Usted tiene todas las letras de razón.
    Como siempre, un placer leerlo.

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