miércoles, febrero 20, 2013

Yo, me meo en Borges.



Por Pablo Paniagua

 
“El Borges hablado, ese Borges de conversaciones, de conferencias, de entrevistas, y también el de los ensayos y las críticas, siempre me ha parecido pobre, y más bien superficial. En Argentina me citaban a menudo como excelentes las frases ingeniosas de Borges. Pues bien, siempre sufría una decepción. Aquello sólo era literatura, y ni siquiera de la mejor.” 
Witold Gombrowicz
 

Augusto Pinochet y Jorge Luis Borges
Así de fuerte suena: “Yo, me meo en Borges”. He de reconocer que soy punk. “No hay futuro” gritaba Johnny Rotten, y estoy de acuerdo con él. Miro a mi alrededor y comprendo a la perfección Del inconveniente de haber nacido de Emile Cioran. No hay futuro, eso lo tengo claro, y para expresar dicho sentimiento me meo en Borges, en el pedestal donde le tienen como si fuera un dios, como perro callejero; y también me cago sobre su broncínea imagen, con corrosivo excremento blanco de paloma. Y es que Jorge Luis Borges encarna la tradición de una “cultura oficial” semejante a una excrecencia del sistema fracasado que nos gobierna: icono que ahora me permito derribar.
Detesto al Borges que apoyó con vehemencia a las dictaduras militares de Argentina y Chile; condeno al Borges clasista que miraba con desprecio a los obreros y trabajadores que sacaban adelante a sus familias con sueldos de miseria; censuro al Borges apegado a la élite institucional y cultural de su país; no me gusta el Borges continuador de una tradición literaria sin rupturas; maldigo al Borges incapacitado para escribir una novela; me avergüenzo del Borges sumiso ante las faldas de su madre, al Borges con complejo de Edipo; no me gusta el Borges impotente sexual, el asexuado, el que nunca supo comprobar la humedad de una vagina; rechazo al Borges formal y modesto en apariencia, el hipócrita de voz tierna, el Borges simulador que al final nos desenmascara Bioy Casares; desprecio al Borges ataviado con saco y corbata, con el atuendo de la formalidad, el que ya siendo un adulto pedía permiso a su madre para llegar tarde o salir con una mujer.
Reconozco que Jorge Luis Borges escribió cuentos maravillosos, pero en su producción no todos alcanzan dicha excelencia: en ellos se distingue la misma estrategia repetida hasta la saciedad, el truco y el artificio, la pirotecnia. Borges fue capaz de escribir los mejores cuentos pero también los peores, tanto como el mismo Aleph que lo representa: una mediocre narración con un final para asombrar a los tontos. Pero incluso, ahí, la crítica no condena ese monumento de cartón piedra: la percepción de un escritor sobrevalorado. Si la figura del intelectual contemporáneo se significa por su independencia frente al poder, cuestionar la realidad, capacidad de disentir y generar corrientes de opinión, en Borges predomina lo contrario, pues él personifica al escritor sumiso ante el poder, el que acepta los convencionalismos sociales, el cobarde que rechaza el sexo, el escritor de buena factura estilística que se vende al sistema para justificarlo, o sea, el antiintelectual perfecto. Si otros escritores miraban hacia fuera, hacia el mundo para explicarlo o analizarlo, viendo la creación literaria como un canto a la libertad, Borges, por el contrario, se canta a sí mismo, sólo especula con las ideas rechazando cualquier posición crítica, para así asumirse como el escritor de la oficialidad, razón por la cual a Borges se le ha perdonado todo: sus coqueteos y alabanzas para las dictaduras militares de derechas, las que proponía, como teórico de lo abismal, para todo el continente Americano y acaso para el mundo. A Borges, repito, se le ha perdonado todo, no como a Ferdinand Céline por su antisemitismo y muy a pesar de haber escrito un monumento literario como Viaje al fin de la noche, donde asume el papel del intelectual genuino que tanto molesta al poder.
“Yo, me meo en Borges”, insisto. Soy punk y prefiero la otra tradición, la que siempre cuestiona, la que se enfrenta al poder, la mal portada, la directa, la inconformista, la iconoclasta… Prefiero a Franz Kafka con sus novelas inacabadas, a Henry Miller durmiendo al cobijo de un puente en París, a Antonin Artaud en el manicomio, a Allen Ginsberg redactando Aullido bajo los efectos del LSD, a Jack Kerouac de viaje hacia California por la Ruta 66, a William S. Burroughs quemando en una cuchara su dosis de heroína, a Jim Morrison en éxtasis sobre el escenario, al profeta Bob Marley con sus canciones de amor y paz, a Johnny Rotten gritando “no hay futuro” y al replicante albino de Blade Runner muriendo bajo la lluvia.
Cuando te enfrentas a Borges como lector te deslumbra, pero cuando lo haces como escritor descubres sus trucos, sus debilidades de estilo, y la tan mentada “inteligencia borgiana” se transforma es una pose, una simulación bien disfrazada, pues esa inteligencia de desploma con el Borges antiintelectual que justifica, con razones míseras, superficiales y torpes, a las dictaduras militares de derechas que pisotearon la democracia y la libertad. Yo, me meo en Borges. Viajo hasta el cementerio en la ciudad Ginebra, allí donde está enterrado, y lo hago sobre su tumba. Soy punk. Prefiero mil veces a Omar Viñole con su vaca y sus escritos irreverentes, y al Witold Gombrowicz marginal con sus rupturas experimentales diciendo: “Maten a Borges”.
Con este escrito sé que importuno a las mentes convencionales, pero no voy a permanecer callado, prefiero mil veces seguir meándome en Borges una y otra vez, seguir escribiendo lo que siento y pienso, a pesar del parecer de los alienados por el sistema y su cultura oficial. “A mí, no me dan gato por liebre.”

7 comentarios:

  1. Saludos Pablo, esto es sumamente divertido. Muy amarillista también, me recordó Al Alarma. Puedo o no estar de acuerdo con tus gustos pero eso no importa. Lo que es importante subrayar es una confusión en tu postura: la diferencia entre escritor e intelectual. Borges no fue un intelectual y no pretendió serlo. Simplemente fue escritor y a eso se dedicó, no lo puedes juzgar por ser un "mal intelectual" si el jamás lo fue (eso quizá sería para Paz o para Vargas Llosa. Un escritor no tiene la obligación de ser un intelectual -casi ninguno lo es- Puedes juzgarlo como persona, como pésimo comentarista político, como mal amante o como niño riquillo pero eso es muy aparte de lo que escribió. Puedes irte a mear sobre su tumba, genial: creo que sería algo muy divertido y muy punk, pero eso no cambiará jamás lo que Borges escribió... Un texto crítico destrozando la literatura de Borges, me parecería algo más interesante que sólo criticarlo personalmente. Un abrazo y suerte en todo.

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  2. el punk también es pose; date cuenta que desde una postura cuyo planteo principal es "no hay futuro" (o nada importa)estás dando palo o "meándote" como decís vos en una literatura que cuestiona la credibilidad del universo conocido, echa por tierra cada sistema de pensamiento, hasta ficcionaliza el cristianismo. si, muy punk todo lo de mear la tumba de alguien, pero ese viejo se cagó en dos mil años de literatura, PRODUJO ALGO.
    mirá que más de dos sacudidas es paja.
    Saludos

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  3. Facundo Oviedo8:48 a.m.

    Fantástica forma de refutar toda la literatura borgeana: "Me meo en Borges... Chau Borges, y a otra cosa mariposa..."

    Hablemos en serio... esto que estás planteando es como querer abolir a Dios tirando petardos en un convento en vez, no sé, de leer a Nietzsche...


    Sin más preámbulos, centrémonos en tus criticas:

    "Detesto al Borges que apoyó con vehemencia a las dictaduras militares de Argentina y Chile; condeno al Borges clasista que miraba con desprecio a los obreros y trabajadores que sacaban adelante a sus familias con sueldos de miseria; censuro al Borges apegado a la élite institucional y cultural de su país; no me gusta el Borges continuador de una tradición literaria sin rupturas; maldigo al Borges incapacitado para escribir una novela; me avergüenzo del Borges sumiso ante las faldas de su madre, al Borges con complejo de Edipo; no me gusta el Borges impotente sexual, el asexuado, el que nunca supo comprobar la humedad de una vagina; rechazo al Borges formal y modesto en apariencia, el hipócrita de voz tierna, el Borges simulador que al final nos desenmascara Bioy Casares; desprecio al Borges ataviado con saco y corbata, con el atuendo de la formalidad, el que ya siendo un adulto pedía permiso a su madre para llegar tarde o salir con una mujer.

    Es claro: salvo lo de "no me gusta el Borges continuador de una tradición literaria sin rupturas; maldigo al Borges incapacitado para escribir una novela" que si se remite a aspectos literarios (aunque sumamente generales e irrelevantes para la vasta obra de Borges), todas tus críticas se basan en aspectos biográficos, que nada tienen que ver con la literatura: ¿Que te calienta el hecho de que Borges fuera medio virgo con que «La Casa de Asterión», «Ulrica» o «Funes, el memorioso» sean buenos o malos como textos literarios? ¿En qué modifica que él fuera conservador, liberal o anarquista todo el poder de versos tan simples y cotidianos como aquelos que dicen: "Miro en el alba mis manos, / miro en las manos las venas; / con extrañeza las miro / como si fueran ajenas" o "Me asombra que una llave pueda abrir una puerta, / me asombra que mi mano sea una cosa cierta, / me asombra que del griego la eleática saeta / instantánea no alcance la inalcanzable meta, / me asombra que la espada cruel pueda ser hermosa, / y que la rosa tenga el olor de la rosa"? En nada... en tu texto fusilás su figura de escritor criticando la vida personal, es decir, lo ametrallás con falacias ad hominem que no sirven para argumentaciones de peso.

    De todas maneras, rastreando un poco en tu texto también se puede encontrar alguna otra crítica que se remita a lo literario. Por ejemplo, decís: "Cuando te enfrentas a Borges como lector te deslumbra, pero cuando lo haces como escritor descubres sus trucos, sus debilidades de estilo"... Flaco, pensá en lo que decís... la magia de Borges justamente reside en leer su obra... por eso su estilo no hizo escuela, por eso es tán común imitar a Neruda, y tan difícil que alguien imite a Borges: el tipo es tan único que al imitarlo se hace imposible no quedar en descubierto.

    Por otro lado, toda esta altanería "punk" de decir "me opongo a Borges porque es célebre y porque todo el mundo lo endiosa", y me refugio en los poetas malditos del siglo XX es una pose de perdedor bastante pelotuda... es de compadrito iconoclasta condenado al olvido... es como decir "Me opongo en contra del placer oficial porque todos disfrutan con él"... es patoterismo literario e intelectual del más barato...

    Finalmente, pensá que si querés ser recordado alguna vez, es más digno que lo seas por méritos propios que por haber dicho "Me meo en la tumba de Borges", es decir, sin querer derribar lo construido por otro, porque finalmente en vez mear hacia una tumba, está escupiendo hacia arriba.

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    1. Facundo Oviedo8:54 a.m.

      fe de erratas: *porque en vez mear hacia una tumba, más bien estás escupiendo para arriba.

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    2. Anónimo8:56 a.m.

      Fe de erratas (y la puta que lo parió): *porque en vez DE mear hacia una tumba, más bien vas a estar escupiendo para arriba.

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  4. Anónimo12:33 a.m.

    Esto solo denuncia tu ignorancia. La unica critica literaria que hacés es que fue un escritor que continuó una tradicion sin rupturas. Sobre ello sí se te podría refutar, ya que Borges recupera la estructura escencial del castellano, expulsa del lenguaje literario todo lo que estaba sobrando y lo que había empantanado a la literatura castellana. Recupera la escencia de la metáfora, sin importale la rima y demás retruécanos. Borges nos hizo saber el sentido de creación de nuestra lengua.
    No podes acusar a Borges de clasista, cuando todas sus opiniones lo muestran como un anarquista individualista, que se opone a toda forma de organización de Estado.
    Pero de todas maneras, qué me importan sus opiniones políticas? si su literatura no está contaminada de ellas. Borges era plenamente conciente de que era un escritor Universal, y que no debía meter sus opiniones políticas en sus escritos. Leer a Borges es un placer además de un menester intelectual.

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  5. "Híjole, ni cómo ayudarte punk..."

    Dirty Harry.

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