viernes, febrero 15, 2013

DISONANTE: "San Valen-Madres"



"San Valen-Madres"

Judith Guzmán
@_judithguzman


Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.
Emil Michel Cioran

Así como existe un Grinch de la navidad, hay unos cuantos (o unos tantos) que comparten el espíritu "anti-día-dela-mor"; se justifican con la clásica frase: "Eso es pura mercadotécnia", pero la verdad es que ¿a quién no le gusta que un día por lo menos le regalen flores, chocolates o peluches de 4mil pesos? En especial eso último, que es tan funcional y necesario tener un animal con falda y brillitos del tamaño de un puff. La verdad, puro desperdicio de espacio, pero bueno.
            Si este 14 de febrero la pasaste lamentándote y haciéndote chaquetas (mentales),  esta entrada se la dedico a todos esos autodenominados y señalados por la sociedad como: foreveralone, solterones, abandonados, amargados, anti-gringos, #132, almacenistas y demás multitud en la necesidad de cariño.


Hay música que ha llegado de maneras extrañas a nuestra vida, quizá ni siquiera haya marcado un impacto en el momento en el que una pieza comenzó a tambalearnos el tímpano, luego, de pronto, se aparecen en el momento indicado y hacen de una noche de entresueños el verdadero lamento que necesita ese momento para que ahora sí: "Marque un impacto".
            En algunas ocasiones, una voz profunda es lo que nos hace retornar a ese amor perdido, nos abre la piel como cáscaras de mandarina que se rompe para dar paso a un corazón expuesto, a volvernos un "pájaro sin luz" que reclama con lamento la partida de ese amor único. Sí, a tirar el moco y berrear como se merecen unos buenos sollozos, te sientes una mierda de perro, que cuando te pisan te desmoronas.
            Algunos otros dejan las lágrimas de lado, mutan y arrancan las fotos de aquellas anécdotas realizadas en pareja, rompen aquellas cartas enviadas, eliminan TODA evidencia de una vida compartida. A estos no los entiendo mucho, en realidad nada, pero al final, cada quien saca el dolor, coraje, el encabronamiento a su manera.
            Cuando estás en ese estado, el tiempo cambia. Todo avanza lento. Muuuy lento. Pero ten cuidado, porque para los demás el tiempo sigue igual y no puedes andar por la vida lamentando el hecho de estar solo. Creo que nos da más miedo estar con alguien, somos entes pasajeros que quieren llenar espacios vacíos con algo de tormento, yo creo que las cosas no son tan complicadas, pero nos gusta hacerlas difíciles. Podemos tener a un montón de amantes, pasar de cama en cama sin llenar ese hueco que come el estómago, podemos no tener a nadie, transcurrir las noches anhelando un cuerpo cálido, pero al final de todo sólo estamos solos y es mejor sobrellevar todo ese coraje, esa desolación con música, a aquel silencio de un martirio sin sentido.
            Cada una de mis amigas tiene una historia distinta de amor, a veces ellas se enamoran y les han arrancado el corazón, pero en otras ocasiones, ellas han destrozado el alma de algún pobre diablo enamoradizo.
            Se nos olvida que sentir tristeza, melancolía o abandono es tan humano como sentir lo contrario. Al final de todo, tenemos que considerar que la música no tiene la culpa y que es creada como un calcetín que en inicio no tiene dueño, pero una vez que alguien lo obtiene y se lo pone no importa si el pie tiene hongos o las uñas lindas.

Aquí un playlist que se adecua a cualquier tipo de arrobamiento melancólico, escúchelo y déjese de chaquetas mentales: DESCARGA.

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