Por Lechedevirgen Trimegisto
Esta
es una escritura triste, hirviendo a punto de ebullición.
Escribo
desde el filo de la tierra, desde el fin del mundo, el borderline de los últimos
tiempos.
Desde
las heridas, desde las grietas, las cortaduras de un imperio fracasado, desde
el espacio místico y ambiguo del cuartomundo, desde el cut—up intertextual de las
postidentidades, porque ahora que me lees, esto soy: texto.
Escribo
para aquellxs que son el target,
que nacen en medio de fuego cruzado, subordinadxs a los márgenes, teniendo
terror a los baños del colegio, lxs que odian las mañanas y el desayuno
forzado. Para lxs que quieren hacer de su vida una obra maestra, morir como Ana
Mendieta, Unica Zürn o Fred Herko, saltar en el vacío. Volar.
Para
aquellxs que dar en el
blanco significa una amenaza irónica,
pues son de todos los colores menos el blanco. Cuerpos ocupados, desde la sala
de operaciones abstracta, en el parto, líquido amniótico y sangre de madre,
hasta el paredón, el ghetto, la cárcel, el hospital, apedreadxs, insultadxs,
escupidxs, rechazadxs: impotentes.
Para
aquellxs que un mal día se dieron cuenta que llevan cara de indio, tez de
estiércol, lxs que odiaron su cuerpo, para lxs pocohombres, lxs mariachis, lxs
que constituyen un atentado a la masculinidad hegemónica, directa o
indirectamente, lxs que son culpables de lo que no cometieron, culpables de
llevar el pecado en la carne y vivir la penitencia.
Para
lxs que entienden el autosabotaje, la experiencia traumática, el hambre, lxs
que dejaron la almohada empapada en lágrimas, lxs que dieron gritos en la
regadera entre azulejos rotos y rastros de sangre. Para lxs que hemos aprendido
a perder sangre. Para lxs que no nos dejan donarla. Sangre que sabemos sacarnos
a punta de golpes, de abrasiones, de heridas flamígeras, de aparatos de
autotortura DIY, sangrados caseros y públicos de cuerpos sometidos al filo, a
lo punzante.
Para
lxs de las lágrimas negras tatuadas en el rostro, lxs que nos travestimos con
rasguños, cicatrices y moretones, doncellas de hierro, clavos de cristo de
Iztapalapa, para lxs que perdieron la conciencia en la cantina gayfriendly, y al día
siguiente sentían que cagaban vidrio molido. Para lxs que crecimos entre la
omnipresencia del VIH y los poppers,
lxs que aprendieron a disparar un arma antes de saber leer las instrucciones,
para lxs que frecuentan el último vagón del metro, la cajita feliz, la zona
rosa, lxs de provincia, en callejones con orines y húmedos besos furtivos que
cortan por barbas mal rasuradas.
Foto:
Alfredo Salomón.
Performance "El Cuerpo Diferente" (Colaboración con La
Pocha Nostra)
|
Para
lxs prostitutxs, lxs desobedientes-obedientes, lxs sumisxs, lxs esclavos a
distancia, moradores del cibersexo y mantras de placer. Lxs que se apagan
cigarrillos en los brazos, lxs que se orinan encima, lxs que huelen su calzado
y su ropa interior, lxs que se eyaculan el abdomen y lxs mirones, lxs
delincuentes, lxs criminales, lxs más buscados.
Habito
en medio de fiesta y violencia, entre balas y adornos de papel china, carros
alegóricos y obituarios, entre castillos de pirotecnia religiosa y procesiones
de algodones de azúcar, santos cubiertos por telas púrpuras y narcomenudeo,
grapas, tachas, trakas, chemos y monas de sabores. Niñxs chicleros,
cilindreros, franeleros, limpiaparabrisas, tragafuegos, con labio leporino, a
las espaldas envueltos en rebozos, mutilados, felices. Putitos, Vestidas con
tacones de aguja, Chichifos deliciosos con vergas erectas empalmadas al
abdomen, Mariquitas conangel-face, Jotas,
Peluqueras, Vaqueros, Locas, Azotadas, Mayatones zumbantes, Muerdealmohadas
emplumados, Soplanucas sudados, Chacales rabiosos, Padrotes jorobados,
Machorras en motocicleta, Bigotonas, Traileras, Machas, Marimachas,
Tortilleras, Guerreras, Guardaespaldas, Quimeras, Trans_formers, Operadas,
Momias, Maniquís, Mantícoras, Nosferatus con maniquiur.
¿Por
qué?
Soy
Puñal porque cuando doy sexo oral soy fakir, soy traga-espadas, experto en
camas de clavos, carbones calientes y autoinmolación.
Soy
Puñal porque la gruesa aguja que me perforó la espalda en aquella biopsia de
riñón a los 19 años todavía sigue adentro, pinchando un pedazo de tejido
enfermo, por el trapo que tuve que morder, por el ardor de la anestesia, por la
sensación de tener mi cuerpo desnudo boca abajo, descubierto como si se tratará
de una violación, de la penetración que nunca me dieron, de ese pene erecto que
nunca gocé, porque me dejaron orinando litros de sangre durante la noche más
larga de mi vida, y en la mañana me sacaron en silla de ruedas, llorando.
Soy
Puñal por la cruz que cargo, por las siete espadas que le atraviesan el corazón
a la virgen dolorosa, la misma que vi cuándo niño en misa de 11, obligado por
mis padres a escuchar que iría al infierno, mientras me aterraban las imágenes
sangrientas y brutales de mártires de madera, ánimas benditas del purgatorio,
cristos negros con pies podridos encapsulados en féretros de cristal como
blanca nieves, espaldas abiertas al látigo, costillas expuestas, agua bendita,
pan de los domingos.
Soy
Puñal barroco, churrigueresco, estofado a mano en hoja de oro, artesanal; por
la arquitectura colonial de las iglesias y conventos de donde vivo, con escenas
de moros e indios muertos en sus nichos, ángeles blancos y santospatronos
güeros, por ese mismo puto coloniaje que aún me jode los huesos y me
estigmatiza el cuerpo, por que aprendí a decir “sí señor”, “mande usted”, bajar
la mirada y tenerle horror al vacío.
Soy
Puñal de bronce, ciborg chapado a la antigua, mis gadgets son agujas, navajas y fileros,
etnocyber-punk envuelto en alambre de púas, huiCholo atrapasueños. Soy moreno,
mi piel de bronce bruñido como el cuerpo de Jesucristo en Apocalipsis 1:12: “Su
cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como
llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un
horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.”
Soy
Puñal de colección, espécimen regional heredero de Chela Sandoval, de
Jodorowsky, de Arrabal y Topor, del Pánico!, de Buñuel, de Anzaldúa, de
Melquiades, de Mago Melchor, de Gómez-Peña, de la Congelada, de Paco X., de
Giuseppe Campuzano, de Gurrola, de SEMEFO, de Polvo de Gallina Negra, entre
muchxs otrxs. Heredero de la genética cultural de Cantinflas, de Tin tán, de
Mago Septién, de Ramón Valdez y el profesor Jirafales, de Chinchín el tepor8 y
Gabriel Retes, de los bultos en los pantalones ajustados de Pedro Infante y
Jorge Negrete en plena movida cruising,
de Agustín Lara y sus “dos puñales” de hoja dama-esquina-mezquina, de Macario y
su pacto con la muerte a través de un pollo rostizado, de Julio Esteban, de la
“Risa en Vacaciones” y la “Carabina de Ambrosio” y un sin fin de mitologías
mediatizadas. Porque soy “unos cuantos piquetitos” en la cara fresca de Khalo.
Soy
Puñal revolucionario, Charro Negro con las bolas de fuego, por cogerme toreros
mariquitas amarillos y rosas de culos sabrosos y floreados, corcel semental
sentimental con rifle en el ano en honor a Zapata, cuarto jinete del armagedón
kitsch, PornoMariachi neón exhibicionista, excitado, erecto, eyaculando en la
plaza de las tres culturas, enfrente de la cámara.
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Foto:
Pavel Lara. Performance "Procesión".
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Soy
Puñal por lo pagano, por las limpias, porque como las balas rezadas nunca
fallo, con bigote satánico tupido y enroscado entre mis dedos, estoy maldito,
tengo el cuerpo demonizado, encarno el fenotipo latino del delincuente, del
coyote, del sicario, del traficante, del brasero, del criminal, del vendedor de
piratería, del narcomenudista, del indocumentado, del albañil, del desempleado,
del drogadicto, del judas, del traidor, del chamuco, incluso del sex simbol.
Custodio la entrada al infierno de cuerpos raros, diferentes. Dantesco, luciferino,
Infrarrealista para «volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial» El
Diablito ¡Lotería!
Soy
Puñal por el filo de mi cuerpo como arma blanca, blanca
por el brillo cegador de la plata y el mercurio, mas no por el régimen de
mierda de dominación patriarcal occidentalista del hombre blanco, rico y
heteronormativo. Porque mi cuerpo es el arma más poderosa, porque un Puñal se
empuña a sí mismo, porque se empodera blandiendo su verga, desde niño “jugando
espaditas” con otros niños como primer contacto erótico de caballeritos y pajes
enamorados. Porque la agencia Puñal comienza por penetrarse el recto con el
mango de un cuchillo de carnicero, dando el culo al aire, rasgando el cielo,
amenazante, y termina por navajearse el abdomen atlético, tenso, sangrante.
Soy
Puñal y herida. Penetrador y penetrable. Cuerpo lleno de bordes, de filos, de
fisuras y surcos. Una cartografía de suturas y cicatrices, paisaje de carne
dividido por líneas imaginarias y táctiles, interseccional, trans-fronterizo,
subalterno. Soy Puñal por el bisturí, porque cortó lo que me sobraba, por la
contención-pérdida del sacrificio, por mi piel en el suelo plegada como un
abrigo, por mis músculos expuestos, por mi cuerpo vació y sin órganos, mi
cuerpo explícito, desollado. Porque el dolor es el secreto a voces del perfecto
encerado, porque el brillo del Puñal está en sus ojos y se licúa llorando
sangre, como santo milagroso. Por que la verdadera penetración es la que rasga
el cuerpo, perfora el tejido y se clava donde no hay agujero.
Soy
Puñal, porque me clavo cuando me dan la espalda, porque para ellos soy traidor,
por ir en contra de la ley natural, del orden social y las buenas costumbres,
por penetrarles el culo hasta que sangran. Por ser abyecto, por traicionar a mi
patria, a mi gobierno, a los deseos de mi madre y mi padre, a la biología y la
genética, a la academia y las pinches “Bellas Artes”, al racismo, al clasismo y
al sexismo, por decirle NO a ser un Macho, porque de macho cabrío sólo tengo la
pata izquierda, por no ser un “hombre hecho y derecho”, por no procrear sino
crear, por no golpear mujeres, por no matar jotitos, por no saber manejar o
andar en bicicleta, por negarme a reproducir sus sistemas de control sobre mi
cuerpo y la vida. Por ser antagonista, anti-héroe, escoger ser el fuego en
lugar de Prometeo. Por ser la serpiente y no el águila. Ponzoña punzocortante.
Soy
Puñal alquímico, por ser forjado entre la política y la magia. Por el acto
colectivo del desgarramiento ritual, por la transmutación de los metales: sube y baja la navaja, por el cuerpo como máquina
experimental y la experiencia pánica de lo irracional, como al cortarme el
brazo y ver mi tejido adiposo. Por el epifenómeno y la serendipia. Por lo
afirmativo, por la fiesta de pueblo, por el Pandemonio, la Hecatombe, por la
santa triada del humor, el terror y la euforia. Porque estoy al sur, porque así
emigran las aves, porque mis performances son performans, porque Queer,
aquí es Cuir, y entonces mis performans son Viacrusis, Cuirformans:
Auto-apocalipsis: hacia una Mística Cuir.
Soy
Puñal sintomático, por la puta glomeruloesclerosis, porque se apodera de mis
riñones, petrificándolos. Soy Puñal crónico, irreversible, enfermo, progresivo,
por las 9 pastillas diarias, por sus efectos secundarios: calambres en las piernas,
herpes zoster, mareos, un hambre insaciable, hinchazón del rostro, erupciones
en la piel, con sueño y sin poder caminar; bomba molotov de corticoides, CockTail de clavos. Por la
intravenosa, por los múltiples días de ayuno sagrado para aquellos análisis de
sangre, por los moretones en el brazo, por ser confundido con un heroinómano,
por la presión de la liga, por apretar el puño, por las muestras de orina, por
la creatinina al azar o la proteinuria microscópica. Por el frío del material
quirúrgico y la plancha de la morgue, por la bata del hospital y por las manos
de las enfermeras y el estetoscopio. Soldadito de plomo ahogado en su propia
orina. Por ser tratado como espécimen, como experimento de laboratorio, como
una rareza, curioso, señalado, exotizado y diagnosticado por la tecno-ciencia.
Por el auto-sabotaje de mi
cuerpo vs mi cuerpo, por la estrategia trágica de lo auto-inmune,
de lo inevitable. VIH prefabricado. Portador de malas noticias. No hay vuelta
atrás, soy Puñal.
Soy
Puñal por lo obsceno(enescena) de mis cortes y superficies sangrantes, porque
soy “actor” (pos)porno, porque soy cuerpo atrapado en lo (caleidos)escópico,
por los enemas de convulsión-expulsión.
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Foto: HacHe. Performance
"☿".
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Soy
Puñal porque no tengo huevos, porque me castraron cuándo niño, porque para tenerlos
fui a buscar al conejo de los huevos de pascua, a la gallina de los huevos
dorados y porque igual que Humpty Dumpty salté y me rompí en miles de pedazos,
porque ninguno de ellos me salvó, porque nadie me supo encontrar, porque no
llegue al final feliz, porque duermo con un oso de peluche, porque me aterra
estar sólo, porque lo más hermoso es lo que más me destruye, lo más poderoso.
Ser devorado por miles de mariposas, cubriéndome hasta que no quede nada, ni
una partícula de mí.
Soy
Puñal encubierto, insider-outsider,
entrando-saliendo de la piel, de las categorías y los presupuestos capitalistas
del orden establecido, porque soy forajido y refugiado, porque no me ajusto a
sus estándares, porque me obligaron y aprendí a volverme líquido, aprendí a habitar
los límites, a mantenerme vulnerable. Porque me ven y dicen “Ni hablar mujer,
tu traes puñal” y les contesto que lo llevo entre las piernas! Porque estoy
infiltrado, porque soy terrorista, porque trafico armas con mi cuerpo, porque
me trafico a mí mismo. A fucking Stab in the back of the old political
system. Serial killer, Slasher político
travestido de artista.
Soy
Puñal por no querer/poder identificarme con las lógicas maricas, por no tener
el privilegio homonormativo de pertenecer a la clase alta, ser apuesto y
limpio. Por no pasar el dresscode
del gayness,
por no tener “sentido de la moda” y por no seguir sus juegos con condones
gratis y música dance, porque no sé bailar, porque no practico la jotez
misógina heterofóbica, porque yo no vengo de un closet, vengo del averno,
porque lo Gay es un puto estilo de vida, y lo Marica está siendo absorbido de
manera acrítica e irreflexiva por la imposición/colonización de los QueerNewAgeHipsters, por
el sonado “dinero rosa-mexicano”, porque creen que la palabra “queer” salió de “Queer as folk” y porque
lo convierten en producto de consumo y lo peor! Lo consumen: labiales, bigotes
falsos, tacones y gorros de fiesta, disfraces en lugar de indumentaria
politizada, cerveza queer,
restaurantes queer, papel
higiénico queer,
todo queer,
pósters de la Preciado, rockstars y pin
ups queer, porque ahora todo “joto con huevos” se dice Marica,
porque de este lado no hay suficiente testo gel, porque la ética de Vidarte no
funciona en estos lares.
Soy
Puñal por las arcadas del vómito que ocasionan la salida de lágrimas, mismas
arcadas de las puñaladas, porque me sé de memoria el camino al baño aun con los
ojos cerrados, por la epistaxis que mancha mi camisa blanca, porque cuando
sangras de la nariz conoces tragedia, porque levantas el rostro directo a la
bóveda del cielo como si hicieras una plegaria, mientras aprietas el tabique
esperando a que pare el sangrado, porque alguna vez casi me ahogo con esa
sangre, porque pasó a las 3 am y mis padres pensaron en llevarme a urgencias,
porque amanecí con un tapón coagulado que me impedía respirar. Por las burbujas
del agua oxigenada. Porque mi cabello está maltratado, porque mi expansión es
falsa y porque todos pronuncian mal mi nombre.
Soy
Puñal por los rasguños en mi espalda y los chupetones en mi cuello, por las
mordidas en los labios, por los derrames oculares, por los moretones en los
codos y rodillas, por la circuncisión que no me hicieron, por la mierda en mi
prepucio, porque no voy a soportar la vejez de mis padres, porque a veces no
miro cuando cruzo la calle, porque no me detengo enfrente de un autobús en
movimiento, por el desprendimiento de mis uñas al rasgar la pared, por el
rompimiento del frenillo de mi glande. Porque voy en la búsqueda eterna de la
estrategia perfecta que me permita aniquilarme sin que mi meta sea morir.
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Foto:
Lechedevirgen Trimegisto. “Sin Título”.
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Para
muchos, lamentablemente, Puñal, será solamente una denominación taxonómica más,
lo describirán como una marica frustrada y violenta, encaprichada y llena de
rencor. Sus ojos no verán más allá de lo que están acostumbrados a ver, y eso,
eso será la ventaja.
Sin
embargo: No se trata de “Ser” Puñal, porque Puñal no es una categoría más,
porque las categorías producen síndrome de Estocolmo, estancadas, totémicas,
cerradas, camisas de fuerza, donde a través de la idea de “identificación”
secuestran a quien la porta, Puñal es un espacio crítico de pensamiento
radical. En el tarot las espadas simbolizan el lenguaje y el pensamiento, se
trata pues de afilarse. No se trata de nombrarse Puñal, se trata de aPUÑALar,
de volverse verbo, porque ante todo Puñal es acción en el mundo. Puñal no se
conforma con la apropiación de la injuria, va más allá, Puñal se trata de un
arma de doble filo, al tiempo que te haces daño, les haces daño; ver en el
insulto una vía de redención y fiesta, se trata de dejar de pensar en defensas
inútiles, para avanzar a ofensivas drásticas, se trata de concentrar la fuerza
en el malestar, en el hambre, en el dolor de estomago, se trata de afilarse
cada borde del cuerpo, de ser repetitivo porque solo así se saca el filo.
Contradictorio y ambiguo, atentar contra la idea de “salud” por todas las vías
posibles, atentar contra los límites corporales, que a su vez serán los límites
culturales, pues somos maquetas en miniatura de donde somos formados, al mismo
tiempo somos la presentación hologramática de la humanidad, en mi cuerpo
descansan todos los seres vivos, lo que le pasa a mi cuerpo le pasa al mundo.
Anima Mundis del Puñal. Porque Puñal no une, no busca hacer lazos, busca
romper, busca separar, como la navaja que entra en la piel y deja una herida
profunda, busca desgarrar para abrir camino a algo nuevo, a la sangre nueva
brotando a borbotones rojos, porque a partir de la separación de la piel en dos
se origina la cicatriz, cicatriz que une ambos continentes, piel nueva, más
oscura, más sana, más resistente. Porque el Puñal no busca la mutilación, sino
la multiplicación. Porque sus lógicas del corte son celulares y exponenciales.
Porque el Puñal tiene aliados en medida de intercambio de fluidos y el festejo
del dolor, de pactos de sangre, de abrir las heridas y juntarlas, de fiestas
comunitarias en las zonas irracionales de lo inconcebible. Porque Puñal
encuentra el punto de encuentro en la vulnerabilidad, porque todxs somxs
vulnerables, todxs sangramos, todxs sentimos dolor. Porque para el Puñal, el
dolor es el maestro, es la vía.
El
Puñal habrá de navajear el género, la discriminación clasista y el racismo, el
abuso, la explotación y el control de cuerpos y mentes, navajear los
dispositivos de poder que operan en y desde la cultura, sin embargo, se sabe
inmerso en ellos, partícipe de ellos y construido a partir de ellos, su proceso
de desactivación implica el quehacer-puñal, el collage, el corte-y-pega, el
quebrantahuesos, el cadaverexquisito, el insider-outsider “entra sale la navaja”. Tolerante
con lo ambiguo, en ese sentido será primo hermano político de la conciencia
mestiza, el pensamiento diferencial, el feminismo ciborg del tercermundo, el
transfeminismo anarkocuir y las estrategias decoloniales; así como de la
psicomagia, el acto mágico y poético, el epifenómeno, la alquimia prehispánica
y las fiestas paganas de los pueblos católicos, del tiempo santo y la verbena,
del peyote brujo, del pánico y el pandemonio. Cuerpo sin Órganos, Cuerpo Explícito,
Cuerpo Sacrificial afirmativo y festivo, en dirección hacia una mística cuir.
Porque PUÑAL es acto creativo, es Arte.
P
U
Ñ
A
L
ADVERTENCIA: Esto no es una “Receta
Política”, se trata de un ejemplo acerca de cómo construir un pensamiento
crítico y reflexivo. Esto no es una categoría sino un espacio de acción
creativa y pánica. No podrás devenir Puñal, pero si podrás aPUÑALar el sistema.
Un llamado a afilarnos y revitalizar la disidencia con sangre nueva. Ideología
punzocortante, metáfora encarnada y propuesta mágico-radical.





esta cabron!!!! solo tengo una pregunta por que chingados ponen tanta palabreria,total con muy poco se entiende lo que quiso expresar ta chido pero no manchen tanto va?
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