domingo, enero 20, 2013

EL IZCUINTLE: Toño’ Tolini y los discutidores de la mesa televisiva.



Toño’ Tolini y los discutidores de la mesa televisiva

Luis Enrique Anguiano Torres


Nunca había visto “Sin filtro”. Ni siquiera cuando estuvo el desmadre post-electoral y yo aún traía la muina a flor de gesto por la victoria de nuestro actual titular del pinche ejecutivo. Total, ya saben, el mitote que se armó las semanas antes y las semanas posteriores a las elecciones federales. Sobre todo por el surgimiento del ahora internacional movimiento “#YoSoy132”.
Los que hayan estado al tanto de los movimientos de esta “plataforma juvenil” podrán identificar a un personaje que luego se convirtió en meme y luego en noticia: Antonio Attolini (no sé si le faltó el “junior” o su nombre simplemente se antoja para tal sufijo) uno de los voceros más media-génicos que el #132 tuvo. Según Antonio, lo corrieron de la asamblea a la que él pertenecía y eso le dio la “libertad” de hacer lo que quisiera y donde quisiera, claro, desde un marco de respeto y “congruencia” hacia el movimiento que lo había catapultado a la fama y la fortuna. Faltaba más; se ve que el vato viene de muy buena familia, lo más seguro es que una de las enseñanzas que él mamó desde pequeño en su hogar fue “no muerdas la mano que te da de comer”.
Se necesita ser demasiado pendejo para cagar en el mismo lugar en el que comes.
A Atto (así le decimos los compas) le ofrecieron un espacio televisivo, una suerte de “mesa redonda” al estilo “Tercer Grado” pero con jóvenes inquietos más o menos de la misma calaña. Desde un principio, Tony (así le decimos los compas) renegaba un poco pero sin mucho rencor –más bien con algo de ligereza– sobre las acusaciones que sobre él recaían. Ya saben: protagonismo, parcialidad, izquierda intelectualoide, pseudointelectual, vendido, etc.
Toñito (así le decimos los compas) decía que ésta era una oportunidad única para hacer una crítica interna a Televisa y mostrar al televidente promedio que cada que sintoniza el “canal dos” básicamente le está haciendo a su cerebro lo mismo que le haría a sus pulmones si se chingara dos cajetillas de faritos al hilo.
Foto: Tomada de Foro Tv.
Hace unos días, en una de esas fiebres de videos aleatorios en YouTube me encontré con la primera emisión de “Sin filtro” y me senté a verlo muy tranquilamente. Pues he ahí que Tonee (así le decimos los compas) comparte mesa con otros 3 vatillos, un “moderador” y otras dos muchachas que no están muy buenas ni tampoco están muy gachas. Me dije “men, esto ya es pasado” y él me dijo “No problem, este debate está arreglado” y yo “No se pelien men, no sé pelién, para pinches debatir hay que saber con quién men”. La mesa está hasta el recupeque y los ponentes andan pero que tirando pinches cohetes entre descalificaciones y ataques con doble filo: “¿Yo también puedo ser 132?” pregunta un vatillo de sweater rojo, camisa azul y lentes de pasta todo teto él, ñoño y fresa. Le responde Anthony (así le decimos los compas) “Ps, si quieres ver un cambio en el país claro que puedes” y le contesta el otro güey de cuyo nombre no puedo acordarme “No, gracias”. Y ya, ese fue su chistecito.
Se hablaba sobre democratizar los medios; se “debatía” entre si democratizar era lo mismo que pluralizar o extender. Alguien por ahí, un ponente de no sé dónde, menciona “Si se desea democratizar los medios entonces los productores necesitan someterse a la agenda del gobierno federal porque éste tiene carácter de democrático”.
Sí, eso dijo. Ese fue su argumento: democratizar es hacer democrático, el gobierno es democrático, ergo, el pinche gobierno y los putos medios deben ser uno mismo, uoo-oh. No lo podía creer. Según ahí estaba la rebeld… perdón, la RBDía de la juventud actual que no entiende una “democracia” distinta o que esté más allá de la partidocracia.
Estaba lamentándome del nivel académico ajeno y del ñoñismo de los ponentes cuando mi sentido arácnido se activó: el Barbas (así le decimos los compas) es gay, pero no de manera abierta. Es gay de clóset. Le puse pausa al video y vi otros con declaraciones suyas pre-electorales. Es otro. Acá se le ven más libres las manos y el tono de voz ha decaído a lo largo del programa.
No sé si tal cosa sea un hecho para su familia o sus cercanos, pero según mis conjeturas, Attolini es una pasiva frustrada. Eso explicaría por qué hay varios momentos en que es tan visceral: aprovecha el enojo guardado y parte de su frustración para construir esa figura que lo consagró. Señalador, el vocero feraz, el declarador de hierro lleva por dentro de su armadura a una nenaza. Je ¿Quién diría?
En el programa se hablan de varios tópicos. Lo único que me asombra es la capacidad de estos fulanos para citar obras y apellidos de vacas sagradas con bastante facilidad  pero más allá de la cuidada imagen de los participantes y de la desperdiciada figura del “moderador” –que para el final del programa ya se ha vuelto uno más de los panelistas– asoma una hoguera de vanidades en dos niveles: el conflicto entre los egos de los panelistas aunado a la meseta de una discusión academicoide fuera de la realidad que se pueda vivir en México, y el esquema de una programación televisiva monolítica que “polemiza” sin llegar a proponer formatos y contenidos que le den una vuelta de tuerca.
Sí, esa es la palabra. Polemizadores. Mascotas pagadas que aparentan “ir a contracorriente”

2 comentarios:

  1. Anónimo3:30 p.m.

    Bien desde mi punto de vista. Solo quisiera hacerte una sugerencia Luis Anguiano. Creo que podrías escribir sin utilizar palabras que podrían de pronto parecer homofóbicas. Se que es una mera manera de expresarte y que no tienes ninguna intención de estar mal con la comunidad gay. Sin embargo, creo que de esa forma lo que escribes sería más serio o mejor dicho no perdería confianza. Bueno ese es mi punto de vista, la neta me gustó la nota.
    Chacual Car

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    Respuestas
    1. ¡Hola! Luis Anguiano aquí.

      Fue de un amigo gay que escuché el término (o la ofensa, no sé en qué tono lo haya dicho) de "pasiva frustrada". Me pareció adecuado acotar ese punto –la intimidad ajena es algo que por lo general me vale madres a menos de que haya una invitación abierta– porque me pareció que complementaba sin querer esa puesta en escena que TeleRisa nos quiso vender como "un espacio de expresión".

      No soy homófobo, todo lo contrario, tengo varios amigos gays y abogo por la diversidad sexual. Una disculpa si te pareció agresivo el comentario o subido de tono.

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