Toño’ Tolini y los discutidores de la
mesa televisiva
Luis Enrique Anguiano Torres
Nunca
había visto “Sin filtro”. Ni siquiera cuando estuvo el desmadre post-electoral
y yo aún traía la muina a flor de gesto por la victoria de nuestro actual
titular del pinche ejecutivo. Total, ya saben, el mitote que se armó las
semanas antes y las semanas posteriores a las elecciones federales. Sobre todo
por el surgimiento del ahora internacional movimiento “#YoSoy132”.
Los
que hayan estado al tanto de los movimientos de esta “plataforma juvenil”
podrán identificar a un personaje que luego se convirtió en meme y luego en
noticia: Antonio Attolini (no sé si le faltó el “junior” o su nombre
simplemente se antoja para tal sufijo) uno de los voceros más media-génicos que
el #132 tuvo. Según Antonio, lo corrieron de la asamblea a la que él pertenecía
y eso le dio la “libertad” de hacer lo que quisiera y donde quisiera, claro,
desde un marco de respeto y “congruencia” hacia el movimiento que lo había
catapultado a la fama y la fortuna. Faltaba más; se ve que el vato viene de muy
buena familia, lo más seguro es que una de las enseñanzas que él mamó desde
pequeño en su hogar fue “no muerdas la mano que te da de comer”.
Se
necesita ser demasiado pendejo para cagar en el mismo lugar en el que comes.
A
Atto (así le decimos los compas) le ofrecieron un espacio televisivo, una
suerte de “mesa redonda” al estilo “Tercer Grado” pero con jóvenes inquietos más o menos de la misma calaña. Desde un
principio, Tony (así le decimos los compas) renegaba un poco pero sin mucho
rencor –más bien con algo de ligereza– sobre las acusaciones que sobre él
recaían. Ya saben: protagonismo, parcialidad, izquierda intelectualoide,
pseudointelectual, vendido, etc.
Toñito
(así le decimos los compas) decía que ésta era una oportunidad única para hacer una crítica interna a Televisa y
mostrar al televidente promedio que cada que sintoniza el “canal dos”
básicamente le está haciendo a su cerebro lo mismo que le haría a sus pulmones
si se chingara dos cajetillas de faritos
al hilo.
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| Foto: Tomada de Foro Tv. |
Hace
unos días, en una de esas fiebres de videos aleatorios en YouTube me encontré
con la primera emisión de “Sin filtro” y me senté a verlo muy tranquilamente.
Pues he ahí que Tonee (así le decimos los compas) comparte mesa con otros 3
vatillos, un “moderador” y otras dos muchachas que no están muy buenas ni
tampoco están muy gachas. Me dije “men, esto ya es pasado” y él me dijo “No
problem, este debate está arreglado” y yo “No se pelien men, no sé pelién, para
pinches debatir hay que saber con quién men”. La mesa está hasta el recupeque y
los ponentes andan pero que tirando pinches cohetes entre descalificaciones y
ataques con doble filo: “¿Yo también puedo ser 132?” pregunta un vatillo de
sweater rojo, camisa azul y lentes de pasta todo teto él, ñoño y fresa. Le
responde Anthony (así le decimos los compas) “Ps, si quieres ver un cambio en
el país claro que puedes” y le contesta el otro güey de cuyo nombre no puedo
acordarme “No, gracias”. Y ya, ese fue su chistecito.
Se
hablaba sobre democratizar los medios; se “debatía” entre si democratizar era
lo mismo que pluralizar o extender. Alguien por ahí, un ponente de no sé dónde,
menciona “Si se desea democratizar los medios entonces los productores
necesitan someterse a la agenda del gobierno federal porque éste tiene carácter
de democrático”.
Sí,
eso dijo. Ese fue su argumento: democratizar es hacer democrático, el gobierno
es democrático, ergo, el pinche gobierno y los putos medios deben ser uno
mismo, uoo-oh. No lo podía creer. Según ahí estaba la rebeld… perdón, la RBDía
de la juventud actual que no entiende una “democracia” distinta o que esté más
allá de la partidocracia.
Estaba
lamentándome del nivel académico ajeno y del ñoñismo de los ponentes cuando mi
sentido arácnido se activó: el Barbas (así le decimos los compas) es gay, pero
no de manera abierta. Es gay de clóset. Le puse pausa al video y vi otros con
declaraciones suyas pre-electorales. Es otro. Acá se le ven más libres las
manos y el tono de voz ha decaído a lo largo del programa.
No
sé si tal cosa sea un hecho para su familia o sus cercanos, pero según mis
conjeturas, Attolini es una pasiva
frustrada. Eso explicaría por qué hay varios momentos en que es tan
visceral: aprovecha el enojo guardado y parte de su frustración para construir
esa figura que lo consagró. Señalador, el vocero feraz, el declarador de hierro
lleva por dentro de su armadura a una nenaza. Je ¿Quién diría?
En
el programa se hablan de varios tópicos. Lo único que me asombra es la
capacidad de estos fulanos para citar obras y apellidos de vacas sagradas con
bastante facilidad pero más allá de la
cuidada imagen de los participantes y de la desperdiciada figura del
“moderador” –que para el final del programa ya se ha vuelto uno más de los
panelistas– asoma una hoguera de vanidades en dos niveles: el conflicto entre
los egos de los panelistas aunado a la meseta de una discusión academicoide
fuera de la realidad que se pueda vivir en México, y el esquema de una
programación televisiva monolítica que “polemiza” sin llegar a proponer
formatos y contenidos que le den una vuelta de tuerca.
Sí,
esa es la palabra. Polemizadores. Mascotas pagadas que aparentan “ir a
contracorriente”



Bien desde mi punto de vista. Solo quisiera hacerte una sugerencia Luis Anguiano. Creo que podrías escribir sin utilizar palabras que podrían de pronto parecer homofóbicas. Se que es una mera manera de expresarte y que no tienes ninguna intención de estar mal con la comunidad gay. Sin embargo, creo que de esa forma lo que escribes sería más serio o mejor dicho no perdería confianza. Bueno ese es mi punto de vista, la neta me gustó la nota.
ResponderBorrarChacual Car
¡Hola! Luis Anguiano aquí.
BorrarFue de un amigo gay que escuché el término (o la ofensa, no sé en qué tono lo haya dicho) de "pasiva frustrada". Me pareció adecuado acotar ese punto –la intimidad ajena es algo que por lo general me vale madres a menos de que haya una invitación abierta– porque me pareció que complementaba sin querer esa puesta en escena que TeleRisa nos quiso vender como "un espacio de expresión".
No soy homófobo, todo lo contrario, tengo varios amigos gays y abogo por la diversidad sexual. Una disculpa si te pareció agresivo el comentario o subido de tono.