domingo, enero 27, 2013

EL IZCUINTLE: En las mejores traducciones se habla peor



En las mejores traducciones se habla peor

Luis Enrique Anguiano Torres


Las películas de los camiones no suelen sobresalir por su calidad. Rara vez te encontrarás con una buena cinta (o proyección, mejor dicho) en alguna ruta de Autovías, Primera Plus o ETN. Bueno, tampoco es para tanto; uno de mis recuerdos de la infancia es la película de 101 Dálmatas en un camión de la línea Pegasso durante un viaje hasta la ciudad de Pachuca y hasta eso que las chavas que te dan el lonchibon a la subida de los Primera Plus siempre se han portado bien conmigo.
Lo que quiero decir es, básicamente, que la selección de películas en los pinches camiones por lo general apestan. Bueno, hablo por mí y usando el pensamiento deductivo. El silogismo quedaría más o menos así; en los camiones de primera pasan películas, todas las películas que he visto en los camiones son malas, ergo, todas las películas que pasan en los camiones de primera son malas. Creíble ¿no? Bueno, alguna excepción debe haber y recuerdo habérmela encontrado: Duro de matar 4.0
La única película que he visto, más o menos entera, de las aventuras de John McClane y créanme que tampoco fue así como para quedar deslumbrado. La trama va sobre la protección a un hacker –en estos tiempos a cualquiera que consiga una contraseña ya le llaman hacker ¡meh!–  de esos hollywoodenses que parece que controlan el pinche mundo desde su teclado. Ese recurso nunca me ha agradado, aparte de que es la típica película en la hay balazos, explosiones, choques y accidentes de a madres y que si le pones atención te das cuenta que hay unos 200 muertos, fácil.
Ese recurso tampoco me agrada, o sea ¿Matar a 200 güeyes sólo para que un cabrón llegue a la corte y metan a un pendejo a la cárcel? No tiene sentido. Tampoco tiene mucho sentido que alguien que lo sabe todo no sepa que sus empleadores le van a partir la madre por haber colaborado en un trabajo turbio. Es por eso que no es una gran película salvo por dos cosas: Bruce Willis y su carota echándose al hombro la película y el doblaje al español mexicano. O sea me–xi–ca–no.
Lo chido de esa película fue ver a John McClane con la voz de Gokú decir “¿Quién chingados es este güey?” o ver a la buenota de su hija gritar “Te voy a matar, pendejo”. En las versiones en inglés es más o menos lo que se dicen. Bueno, se dicen cosas peores. Lo que me caga es que, en una película en la que el protagonista dice “¿And who the fuck are you, bitch?” lo traduzcan como “¿Y tú quién demonios eres?” cuando obviamente estaba diciendo “¿Y tú quién putas eres, perra?”. Por ejemplo.
El doblaje de esa película era prolífico en groserías de uso común (pendejo, güey, pinche, etc.) lo que la hacía sentir, curiosamente, fiel al guión y creíble hasta cierto punto. El buen uso del lenguaje es un recurso innegable en este tipo de cosas ¿Imaginan a Samuel L. Jackson en su memorable papel de Jules dentro de la de Pulp fiction exclamando en lugar de “Does he look like a bitch?” preguntando “¿Tiene cara de vagabunda?” ¿o alguna sandez por el estilo? Claro que no. Le roba la esencia, el alma de la escena. La ofensa natural reemplazada por algo más políticamente correcto. No me jodan, eso simplemente no se hace. Me recuerda a los güeyes que escriben “Jijo de …uta” en lugar de escribir, como se debe, “hijo de su puta madre”.
Algo bien chido de nuestro español es, precisamente, la proliferación de las groserías, las ofensas y las vulgaridades. Sin las pinches groserías el pueblo mexicano sería otro. Paquita la del barrio y los narcocorridos no serían lo que son ahora y no nos darían tanto renombre, además de todos esos localismos y modismos que de repente logramos encontrar a lo largo y ancho del país.
Prefiero, por mucho, una película doblada en la que se utilicen términos locales y equivalentes a las expresiones que ellos usan aunque suenen terriblemente mal. De hecho, haciendo algo de memoria, Duro de matar fue la primera película que vi con ese tipo de doblaje. La otra fue una de Transformers en la que escuché “No me jodas” y “Corre güey ¡corre!” o también la de Los Increíbles pero en esta no se usaban groserías sino expresiones como “Uy, qué papadota tienes” o “Me corrieron de la chamba” después de yo haberla visto en el primer doblaje español con “Uy, qué gordo estás” o “Me despidieron del trabajo”.
¿Habrá una nueva tendencia en el doblaje mexicano? Ojalá así sea. Ojalá haya más películas con términos de uso común con palabrotas, groserías y pláticas estilo Mercado de La Merced con la voz de Mario Castañeda. Quiero ver al pinche Terminator diciendo, con la voz de Ricardo Rocha, “Corran al pinche helicóptero, órale, órale”. Quiero ver a más Bruce Willis diciendo “Ora cabrón, fíjate por dónde pinches manejas” o ver a Jennifer Aniston gritarle “¿Cómo es que llegaste a ponerme el cuerno? Eres un hijo de la chingada”  y ver a Ben Stiller contestarle “Amor, ya, perdón, es que andaba caliente y… Y…” “Y nada, cabrón, te aprovechaste de mí y me viste la cara de pendeja ¿Sabes qué? Ni se te ocurra pararte por aquí otra vez cabrón” y ver a Stiller, con la puerta en la cara, decir entre dientes “Chingao…” mientras titubea al intentar decir algo y se va caminando por el pasillo, con el corazón roto y la cabeza gacha.
¿A poco no estaría bien pinche chingón? ¿Eh? ¿A poco no?

3 comentarios:

  1. Anónimo10:00 p.m.

    Hay que considerar que más allá de los quejumbres de quienes no alcanzan a leer los subtítulos, los doblajes le restan la mitad de contenido a cualquier película. Los doblajes son evidentemente inevitables en un país de gente que lee solamente Sensacional de Vaqueros y letreritos de excusado a un ritmo de unas 20 palabras por minuto. Aprende el idioma original, o conténtate con los subtítulos. El doblaje siempre, siempre, siempre, apesta. Por otro, no creo que te guste mucho ver un filme doblado (para seguir con las palabrotas y los albures).

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  2. En efecto. El doblaje no me agrada en absoluto. Creo que en el caso de las películas para niños pequeños es válido, no así para las demás. Parece que los esfuerzos de las teleirrisorias nacionales y el gobierno es que cada vez seamos más iletrados.

    Aparte, el lenguaje que aparece en los doblajes es completamente irreal. Realmente nadie habla así, por eso que encontrarme con esos doblajes anómalos fue algo reconfortante: si al menos no se apegan al guión original, sí se apegan al lenguaje cotidiano.

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  3. A mi nunca me han gustado ese tipo de doblajes "mexicanos" los he llegado a escuchar en películas y francamente me parecen pésimos.

    Si solo te gustan por las groserías, puedes ver las películas con subtitulos.
    Todo mundo sabe que significa "shit" y "fuck", no le encuentro mucho sentido a traducir las groserías tal cual.

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