lunes, diciembre 24, 2012

Breve debraye en torno a la obra literaria de Raúl Montes Paz


Raúl Montes Paz en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


Por Rogelio Dueñas

Reventar con explosivos plásticos Palacio Nacional. Afilar las bellas fauces para descuartizar al Deplorable Cuerpo de Granapuercos. Quemar los panfletos y hacer propaganda por el hecho al ser botellín incendiario en las fiestas de la oligarquía. Detenerse en la estación Tacubaya del metro de la Ciudad de México para besar a la amada y después, continuar con la destrucción de todo lo que se ha erigido en nombre de la libertad, acabar también con los estándares fascistas de belleza. Cagarse en Dios y en la democracia (parlamentaria o no). Catalizar la hecatombe y bailar sobre las ruinas.
En esto pienso cuando leo a Raúl Montes Paz (La Paz, Baja California, 1992), joven escritor y músico que a diferencia de muchos de sus contemporáneos, siente la necesidad de fotografiar la putrefacta realidad que vive día con día para después versificarla. Raúl no recita ni declama: se desuella. Sus letras tienen un contenido altamente inflamable, volátil. Y no sólo eso, pues Raúl -como Rigo Tovar- también es amor. Se sabe poeta y lo demuestra en cada paso que da. En cada uno de sus gritos que la razia no logra sofocar.
Raúl Montes no es un poeta consangrado ni un enterrador del verso (como diría R. Israel Miranda), al contrario, es poeta militante. Acérrimo enemigo de los oficialismos e instituciones que blanden mierda disfrazada de cultura. Sabe que la calle es El Poema. Quizá el único, el verdadero.
Mejor aquí le paro, porque Raúl es mi carnal y puede que la banda lectora, se saque de onda y dude de mi imparcialidad. Prefiero dejarlos con un poema que dice mucho más de lo escrito anteriormente:



De muerte lenta
-Raúl Montes Paz       



Tú eres especial
eres santo
dios de tu dios
pedazo de mierda danzante

hijo de combi
microbusero demente
mártir de las pocas oportunidades
pea-tonto-pe con o sin carro

especialmente clavado en la cruz
del mainstream
y el mil pa’ todo
y el cero
y el we
y la chamba

¿y el poema?

underground obligado
amante de cualquier santo
de tu colonia o del rosario
siendo tú un santo

perseguido y aplastado
por tu propio puño

¡uprising!

espeso como el humo
como el semen y la baba
como la sangre cuando juegas
como tus pasos millones en las calles un chingo

¿y los gritos?
¿y la sangre en el piso?

eres
santos mártires santos
tejiendo dreadlocks y collares
martillando piedras de fabricación

y

hablas con dios
idolatras estatuas
y templos banales

y monjes te violan
y monjas te violan

idolatras demonios con corbata
falda
malditos de vestir

añoras/adoras el contenido de
un sobre
folder
cuadrito de cuero doblado

vacío

idolatras nalgas carnosas
bomba atómica entre las piernas
senos
frente
piernas

idolátrame los güevos

idolatras al dueño del balón
ensueño
te idolatras falsamente

gente nueva falsamente
mierda danzante
pateando estorbos
pateándote tú solo
comiéndote tú solo

vomitas 3 colores

saboreando tu propia muerte
en cada destello de revólver
AR-15
Quetzalcóatl

y no percibes

los pies descalzos
las manos gordas
los ojos perdidos
el brillo del machete
la continuidad del tiempo
el himen roto
las vanguardias destruidas
tu propia santidad
las esperanzas que no mueren

tu agonizas carne
puerco de matadero industrial
tu hogar tu ciudad

tu falta de ver el cielo
tu falta de ver
ciego de luz verde artificial

bigotón desclazado
con ganas de repartir madrazos
y te golpeas en un espejo
y el espejo sangra

animal versión sátira del animal

mártir versión más que el mártir

sufres y gozas
sufres y gozas
sufres y gozas
y sufres nunca gozas

bebedor y comedor de colores
eres único
eres especial y único

santo siempre en el corrido
torito que no va al ruedo
torito cobarde

buscas en un reflejo
al gringo al europeo
al asiático al africano

pero eres Anáhuac

lates fuerte en el desierto y la selva
en el lago seco y el mar inmutable


lates fuerte en la milpa
el maguey y los tacos y la chingada
el magonismo y el primer zapatismo
y los ismos y los istmos
y los volcanes

dios se queda corto

mueres lento
despacito
nunca mueres

eres dios de tu dios

y no eres único

no eres mexicano

por que

Anáhuac es hijo del mundo

1 comentario:

  1. Saludos, les escribo desde Colombia, mi nombre es Juan Felipe Galindo, soy Artista Visual, además escribo: relatos, prosa poética. He colaborado en varios medios impresos y digitales, nacionales y extranjeros. Me enteré de su revista a través de la red y me ha parecido muy interesante, deseo saber si actualmente aceptan colaboraciones de CREACIÓN LITERARIA para su EDICIÓN IMPRESA.

    Gracias

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