Entre el amor de cabaret y
el tubo, tubo, tubo…
Miguel Sánchez Vidal
Las
luces de Nueva York no sirven aquí, cuando donde estás es un antro con una
gorda que te baila un "table", con mallas color carne que asemejan un
mal embutido, sonrisa de Brozo erótico, y lonjas elípticas y cíclicas; tus
cuates aúllan, como si fuera la diosa del amor o la Afrodita perdida y
descubierta entre las botanas, las chelas bien frías o el infierno que es esta
cuidad a orillas del Grijalva…
"Fue
en un cabaret donde te encontré bailando…" aunque ahora la Sonora de todas las
santaneras cardenenses se halla callada y es sustituida por un "si la
morena quiere más, dale candela, candela, candela"… Ayayayyy… quien diría
que añoraría aquellos tiempos del amor de cabaret, donde bailabas de a
cartoncito de cerveza un buen danzón o un Sonorazo… pero bueno, ahora, ya sea
en Imperios, Blitz, Obsession, Extásis XO o ya de jodidones el Salón Caguama o
el Mariachi, si traes lana y aplaudes más en tu mesa, te envían a la niña, la
niña, la niña… pero esa niña (más bien rucona de más de 30 y con amplio
colmillo retorcido por tantas noches petrolíferas y tuberas) te baja fácilmente
tu quincena y tu vida con un "table" en tu mesa … "Siento una
pena muy honda dentro del alma, y quiero ahogarla con vino y caricias de amor…
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| Augusto Quevedo |
Esta
no pretende ser una crónica moralista y lisonjera tipo Providas, Provedas o
Jódete México, de puros transas y gañanes… No, esta es una crónica que se
escribe en el sitio mismo de la investigación, en el corazón oscuro y decadente
de una Villahermosa postmoderna y antes de la inundación, o sea, es como ser un
Corresponsal de Guerra en los arrabales… (Pausa obligada, en lo que el cronista
se echa un "private" con Michelle y mete los gastos como de
representación… La R ,
Casta y Pura)…
Ora
pronovis… sí, ellas oran, creen en Dios, en la virgencita, aman, se ilusionan y
creen también en las luces que las iluminan noche a noche, -aún con todo y
cenital ámbar fundido- soñando, bailando el tubo con verdadero arte… Perfume de
Gardenias, de Arándaro, de Fuller y Avon, esa es su esencia corporal, a puro
sudor y sexo; a cigarro y licor, unas veces baratos, otros, finos o rebajados
en la cantina para la ficha… ese olor a sexo, a mujer prohibida, pero que para
muchos, es el olor de un alma de místico candor, de ansias reprimidas o de amor
renegado… Como cantaría Toño Cartagena… "Que no se atreva nadie a
mirarte con ansia, por que quiero tenerte sólo mía: mi propiedad privada"…
y eso se transforma en un "privado" que te cuesta 400 pesos bajita la
mano y dependiendo del espécimen y el antro en cuestión, pero el candor resulta
que usa zapatillas de plataforma de 30 centímetros , que
le levanta las nalgas, le resalta las piernas, les ayuda a subir las bubis, y
si el cliente está tomado y es chaparro, le ayuda a agenciárselo y sacarle las
copas, cuya ficha les hace ganar una parte del costo convenido con el dueño del
antro… ese es su negocio, el verdadero negocio… la ficha, el "table"
a mesa que más aplauda o que más pague o que más chupe… los privados y los
"especiales" es lo que más deja, lo que hace la noche… no es el
"table" en pista, no es bailar el mejor tubo, ni siquiera ser la más
buena, sino saber fichar… sacar un "privado", o diez o quince, o bien
ir al salón VIP… al VIP de los petroleros billetudos, que te inviten al VIP,
eso ansían… eso les hace la nohe y la semana entera.
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| Augusto Quevedo |
Eso
es lo que me dice la morena cuyo nombre de batalla es Jennifer… rostro bello
sin duda, cuerpo no mucho de tentación, cubriendo con un pareo las caderas y el
bikini inferior, la parte superior verde eléctrico, casi fosforescente, se
amolda a unos pequeños senos que contrastan con los enormes y voluminosos de
Katarina; en la pista no baila nada, no hay ningún performance montado, nada
más se menea un poco en los dos tubos del frente, dejando pasar las melodías
que en este caso son baladas de Luis Miguel… bostezo puro. "Yo le dije al
dueño que me vale madres el table, lo mío es la ficha, los privados, o algún
trabajito especial", afirma con una seguridad pasmante, con esa voz
sensual, mirando de frente al interlocutor, y uno entiende el por qué de su
éxito con la clientela cuando hueles su perfume subyugante y eres hechizado por
la melena negra satinada que cae sobre sus hombros bronceados, enmarcando la
cara una sonrisa discreta que muestran unos dientes perfectos y blancos…
definitivamente, Jennifer sabe su negocio, sabe que su cuerpo no es perfecto,
por eso acude a su poder de seducción, y uno reconoce que el suyo es el rostro
del deseo, del amor efímero, del amor de cabaret que se paga con dinero… En
cambio, la güera que está sentada sola, sin que una mosca se le acerque, es
todo un espectáculo en el tubo, se contornea y hace malabares como si estuviera
en el "Cirque du Soleil", aunque aquí sea un circo de la carne y el alcohol…
no ficha nada y este fin de semana será el último en este "table",
quizá termine en otro de menor categoría, uno rascuachón bailando para los
bolos a media tarde, y quizá fichando unas caguamas o unas cubetas de medias,
nada de licor fino, en éstos no los hay, a menos que sea un bacacha… la belleza
se ha ido, la lozanía de la juventud igual junto con la sonrisa, aunque en la
pista sea la mejor y se lleve los aplausos, pero eso no le importa al dueño del
lugar, sólo que entre la lana, que el cliente consuma, que pida pomos, que pida
"tables" en su mesa, que se gaste miles en privados o se eche unos
"especiales de la casa" que nunca pierde… aunque confiesa que no
quiere llegar a la prostitución como los otros antros, "no, yo prefiero
que se las lleven después de que termine su último table, a veces antes si han
consumido bien"… y para premiar a los clientes, se hacen rifas: las del
Oso de Peluche, que significa llevarse a la chava que quieran después de las
11.. o un table masivo en su mesa, o un privado con la que elijan… pura
estrategia mercadotécnica, claro que las rifas están arregladas, no cualquiera
se saca el Oso de Peluche, debes consumir al menos dos pomos, o gastarte una
buena lana en privados o que tu cuenta rebase los diez mil pesos… cuestión de
negocios pues...


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