lunes, septiembre 10, 2012

EL LIBRERO: What is the fucking problem?, Manuel Noctis



Destapando la cloaca

Alex Barrios


Dentro del bagaje literario que pulula a nuestro alrededor es inevitable encontrar a aquellos escritores que pasan su existencia tratando de decir(les) a sus lectores como deben llevar a cabo su vida, de cómo deben de actuar ante las distintas circunstancias que escenifican nuestra película personal. Ahora me llegan a la memoria personajes tan carismáticos dentro del populo porque en algún momento se les ocurrió hacerla de detectives para tratar de descubrir quien se robó el queso, o aquellos que incluso han querido ir más allá descifrando cómo se puede volar sobre el pantano; dos ejemplos tan puritanos, de escritores tan nefastamente convencidos de que son la neta, y no solo ellos, sino que incluso aparecen también otros que creen que han descubierto el rollo del meollo porque descifran códigos, como el de Da Vinci.
De estos casos hay muchos, tantos que incluso los encontramos embarrados en los grandes centros comerciales, pero a fin de cuentas que chingados importa, por mi que ellos se rasquen el trasero con las ganancias que les reditúan sus publicaciones baratas, y digo que a fin de cuentas que importa, si en el caso contrario tenemos a los otros (y no los de la película), los que interactúan literariamente de una manera diferente, los que no te dicen qué o cómo, sino los que te proponen y te dan alternativas para que tú decidas que jodidos hacer de tu vida y de tus lecturas –principalmente-. Habría que decir en este sentido que la distinción no se enmaraña en la eterna discusión de lo comercial vs. lo independiente, al contrario, la distinción es meramente de contenido, de propuesta, de temática, de fórmulas y de interacción entre escritor y lector, porque no dejemos de lado que también este tipo de determinantes provienen de los lectores, porque ellos de alguna manera terminan obteniendo la última palabra.
En este contexto y para reafirmar todo el entredicho palabras arriba, ya lo había mencionado de alguna forma Guillermo Fadanelli en su texto “Vagancia”: Hay lectores que buscan extraer de los libros enseñanzas para la vida, pero precisa que hay escritores que no escriben para este tipo de lectores (Revista Moho, no.27) y en este punto es donde entra el caso de Manuel Noctis; joven escritor originario de la ciudad de Morelia, Michoacán, con su librillo titulado What is the fucking problem? Una coedición de autor con la Tortillería Editorial. El libro está conformado por 13 relatos breves que se transportan por los senderos de la degradación social; desde tiramierdas a los personajes públicos más desfachatados, hasta las más absurdas ocurrencias suscitadas desde el común perfecto de la ociosidad. Aquí el autor es contundente al mencionar que los relatos no son más que una gama de tripeos y debrayes, nada excepcional para ese tipo de lectores que les menciono líneas arriba (caso contrario a los lectores que andan arriba con unas líneas).
Los textos de Manuel Noctis tienen vida, oscilan frente a nosotros, nos dan la vuelta, nos dan un zape y cuando tratamos de voltear para ver qué ha pasado ya alguien le disparó a otro frente a nosotros. Los tripeos son de barrio, los debrayes provienen de las comisuras urbanas. Todos juntos con su toque de ironía hacen de este libro un conjunto de situaciones imperfectas (como las que nos suceden a tod@s), a fin de cuentas ¿cuál es el jodido problema de que escriba lo que yo escribo? Se pregunta el autor, considerando que no todo tiene que ser lineal, que no siempre se tiene que utilizar la misma fórmula, que las estructuras pueden ser moldeables y sobre todo, porque nuestro lenguaje es tan vasto que por ello se juega con él mismo. Aquí hay pues alternativas, hay cachonderías, hay drogas, hay sexo, hay alcohol, hay cumbias y todo huele a tierra, miados y asfalto.

What is the fucking problem? Manuel Noctis. Tortillería Editorial (2010).
Se consigue al mail: manuelnoctis@gmail.com

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