jueves, agosto 16, 2012

Del ambiente humano y el horizonte de comprensión de las sexualidades


"Armas peligrosas" de Felipe Gaytán


























Por Fran Pérez Cabrera


“Soy humano:
Nada de lo humano me es extraño”
Terencio



Durante muchos siglos se ha intentado seguir una lógica sexual que se sustente en un meta-relato, es decir, en una verdad absoluta para administrar en todo tiempo y lugar a las personas; un súper poder que exige que la sexualidad sea la misma en toda sociedad y agrupación humanas, por supuesto, ésa única sexualidad se exige que sea heterosexual, monógama y reproductiva, lo cual delimita ya por obligación tradicional el quién eres, qué son, quiénes somos en los distintos aspectos de la sexualidad: el sexo, la orientación sexual, la identidad de género, los papeles o roles sexuales, el erotismo y las expresiones comportamentales de la sexualidad. Un juego de poder al estilo de la mentira soberana de Platón, donde se es just@ si observas y prácticas tu supuesto papel establecido desde un mundo de ideas universales, estáticas e invariables.

El meta-relato nos juega una irónica broma que acaba en creencia real y palpable: la sexualidad es mucho más nociva que benigna en todos sus planos, incluyendo el cómo, dónde y con quién de la reproducción, por tanto, hay que rechazar, reprimir y a la vez tolerar ese elemento de nuestras existencias como mal necesario para la reproducción, único resquicio medio aceptable de la sexualidad en nuestra cultura ultra mortificante y ultra conservadora que en su doble moral sueña con la libertad sexual.

Nuestra cultura dominante, lo cual no quiere decir sana y verdadera, delimita lo lícito como lo mortificante de la sexualidad y lo ilícito como lo que genera placer, si se siente bonito es inmoral y pecaminoso, si se siente dolor es bueno para disciplinar al cuerpo y enriquecer el alma, es más, ayuda a la máxima disciplinaria: Que nadie se salga del guacal; con el macro-poder se debe de suprimir la sexualidad y en especifico el erotismo expresado con libertad desde la propia identidad sexual, más si usted tiene una identidad cuestionable, es decir, homosexual, bisexual, intersexuad@, transgéner@, automonosexual,… En esta doble moral se da el discurso de la sexualidad prohibida y silenciada y el discurso de la sexualidad anhelada, una lógica de lo correcto y lo incorrecto.

Quienes todavía piensan así, tienen un horizonte de comprensión ontológica y sexual monárquica y, en el peor de los casos, una visión de teocracia mítica. Tienen una comprensión corta en comparación con el acontecer actual, donde ya no se visualiza unilateralmente al poder, sino en algunos casos multilateralmente y en los casos de comunicaciones más avanzadas visualizan esferas de interacción donde cada persona ejerce su poder en una corresponsabilidad, superando los autoritarismos, las democracias tradicionales, abriendo la expresión de las democracias auténticamente interaccionistas. En esas democracias auténticas se consideran las necesidades de las minorías y de las mayorías para satisfacer a todas y no sólo a las supuestas mayorías.

En un Estado Social de Derecho no puede caber más la disciplina rígida, la normalización, el control autoritario, la vigilancia, la discriminación y el castigo. Actualmente, la sexualidad se está desdoblando más por el lado civil y político, que por el lado medicalizado, biologizado, psicologizado, teologizado y psiquiatrizado; un devenir excelente para la sexualidad, al ser una de las características más peculiares o inherentes de la persona, y al dar flexibilidad a la responsabilidad de la propia persona, dándose el respeto debido al optar por una manera de ejercer su sexualidad y no otras.

Como sociedad necesitamos rebasar ya la visión de pastor-ovejas, para que la responsabilidad de la propia vida no venga de un sistema opresor exterior sino de la propia persona, más cuando se observa en el sistema un odio extremo a las diversas formas de ejercer y vivir la propia sexualidad, condenando con la transfobia, la homofobía y la bifobia, radicalizando el género y los papeles sexuales como únicamente unos masculinos y otros femeninos, imponiendo estereotipos o modelos únicos de persona, pareja, familia, hij@, madre, padre,...

Se dice que la posición del conservadurismo genera un sistema normativo mucho más fuerte que las leyes escritas en una constitución política, su fuerza se fundamenta en la costumbre ingenua, ignorante y mecánica, es esa normatividad social que acepta por que sí la tradición, aunque sea nociva, con tal de seguir el habito de la moral y sus buenas costumbres.

Sin embargo, para quien desee vivir su sexualidad de manera más plena, a pesar de la tradición, tendrá que considera lo siguiente:

El poder de ejercer y vivir la propia sexualidad no se obtiene, sencillamente se vive en distintos lugares y tiempos, sin esperar que otr@s sean consideradamente equitativ@s, la vida humana en sí no es equitativa sino fluida, por ello se tiene que trascender, es decir, crear posibilidades donde no las hay, sin esperar aprobación o desaprobación.

Al poder de voluntad de vida no se le agrega la sexualidad como cualquier ingrediente para pastel, sencillamente se le vive auténticamente o la cultura dominante acaba viviendo a la persona, pregunte a su interior si hace el proyecto de vida sexuado desde su propio poder existencial.

En realidad no existen las sexualidades discriminadas y la sexualidad que discrimina, es teoría, la realidad es más dinámica, en efecto, hay prácticas discriminatorias y nadie se escapa de ser victima y victimario, según sea la circunstancia y el momento, sin embargo, el poder individual de cada persona no se deja atrapar teóricamente, cada una es más escurridiza y creativa de lo que el conservadurismo cree, la convivencia pacifica o violenta depende de la capacidad creativa, artística y de adaptación de cada persona y la apertura inteligente de los grupos humanos. En la realidad se muestra que entre más exposición pública tiene la diversidad, más es la comprensión, el respeto y la convivencia, porque acaba evidenciándose los mitos y constatándose la auténtica realidad, la naturaleza humana es diversa.

Cada persona tiene que aprender a razonar y dialogar su sexualidad, de sus tácticas intelectuales depende su practicidad cotidiana y éxito para ser ella misma, para ser auténtica y con gran poder de autoestima; vivir en sociedad implica un Estado y éste implica diversidad de personas con flexibilidad ciudadana o con resistencias a vivir y dejar vivir en distintos ámbitos culturales. Usted debe exponer su máxima inteligencia emocional e interpersonal, sus tácticas intelectuales no pueden ser estáticas sino dinámicamente racionales y críticas, vivir la propia vida implica estar siempre filosofando para encontrar y expresar soluciones.

El Estado es el mejor ambiente para las resistencias de poder y paradójicamente el mejor ambiente para la libertad sexuada, ahí mismo la peor discriminación no la ejercen las otras personas sino usted mism@ cuando no se acepta sea cual sea su sexualidad y no ejerce su propio poder.

Cuando se entrecruzan los diversos poderes es necesario considerar que, nuestra sociedad no tiene la costumbre de ejercer derechos y deberes con libertad y aceptar los derechos de otr@s, más si son grupos humanos estigmatizados. Nuestra sociedad no acostumbra el diálogo democrático, acostumbra poner la fuerza bruta e irracional, donde algunas personas se etiquetan así mismas de una manera y las etiquetan supuestas expertas desinteresadas y justas, poseedoras de los saberos de cada estereotipo y su antídoto chamànico por no decir, algunos médicos, psicológicos, psiquiátricos, exorcista religiosos y conservaduristas; pareciera que son las únicas personas que están más allá del bien y del mal, sin embargo, pueden ser de doble moral y jugar la estrategia más oportuna para el momento y la circunstancia, a tal grado que pareciera que todo discurso finaliza dándoles la razón, acaban produciendo miedos y mal informando. En el peor de los casos todavía hay quien en el juego entrecruzado de poderes ejerce su fuerza bruta e irracional contra los discursos diversos.

Esas santas almas son las que producen y conservan cárceles para los distintos cuerpos, ya Foucault lo expresaba en su perspectiva filosófica. No podemos seguir pensando la histeria como lo propio de las mujeres; la sexualidad con cuidados morales, ocultatorios, pudorosos y de pánico pedagógica como lo propio para l@s niñ@s; la socialización, normalización y hasta divinización de la heterosexualidad monogámica y reproductiva como lo propio de toda persona que quiera ser considerada sana y madura; así como la etiqueta propiamente perversa a toda expresión sexual que difiera con ese modelo.

El siglo XX creo posibilidades para la apertura, ahora, en el siglo XXI quienes trabajamos en el ámbito de la educación para la sexualidad tenemos el compromiso de concretizarlo, aunque sobrevivan las practicas medievales del cristianismo ultramoral y el conservadurismo, aunque sobrevivan diversas ultraderechas, eso es bueno, por qué no, si se trata precisamente de que sigan vigentes, pero aceptándose como parte de la diversidad y no como el modelo que tod@s debemos seguir. El ideal es que cada persona recupere su cuerpo y los deseos de su cuerpo con capacidad responsable, jamás se a tratado de crear libertinaje, sino de reeducar sexualmente para que cada cual decida sobre sí mism@, para tener un Estado auténticamente democrático y sexualmente sano.


Bibliografía:
• Michel Foucault, Tecnologías del yo y otros textos afines, Piados, Barcelona 1991, pp. 150
• Òscar Martiarena, Michel Foucault: Historiador de la subjetividad, El equilibrista y ITESM, México, 1995, pp. 365

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