Unos tragos de vodka
con lo más inn
de la farándula rocanrolera
Manuel Noctis
I.
Yo soy de los que piensa (y cree
con devoción) que el Rock
hecho en casa (o séase a.k.a Mexicanopal)
desde hace muchos años se encuentra bajo los síntomas de una rara enfermedad de
la que difícilmente encontrará una cura. Motivo: bandas y rocker’s se han
encargado de expandir su mal. Pero no por eso dejo de aplaudir ciertos
proyectos emergentes que se descubren en el underground de las distintas urbes
de este territorio –tan- manchado de sangre.
Lo que si me (re)salta a
la vista (y me atrae por completo) son los múltiples performance’s y situaciones –de lo más absurdas, chistosas y hasta
bochornosas- que les suceden tras bambalinas a esos exponentes del rock (igual
nacional como del extranjero). Por lo cual les vengo a platicar de un librito
que me rolaron vía internet (y que por fin lo tengo físicamente), titulado Tormenta
de sangre y que presagia en la misma portada lo que acontecerá dentro de su
maldito interior: Crónicas off record:
Galletitas para Dios y 19 secretos muy bien guardados del rock y el pop.
II.
¿Chismes de farándula?
¿Crónicas de dos groupies
rocanroleros? ¿Historias salvajes tras bambalinas? ¿Historias que cambiarán la
faz de la tierra? Pues nooo, no que a mi entender pueda precisarse (¿o sí?). El
libro Tormenta de sangre (México, DF.
2010), escrito por Chico Migraña & Arthur Alan Gore es un compendio de
crónicas sobre sucesos y eventualidades –personales de los autores- tras
bambalinas, en conciertos, entrevistas y borracheras con varias figuras del rock,
el heavy metal y una que otra personalidad popera. Después de leerlo pensé que si
estas historias fueran contadas por Paty Chapoy, serían de lo más agradables (aunque quizá atraerían nuevos públicos rockeros, lo aseguro… así es
la banda) y jamás tomadas en cuenta por una persona como su humilde
servidor, por el simple hecho de no resultarme ningún interés visto desde su
persona. Creo que para este tipo de cosas importa mucho desde dónde, quién y
cómo vienen contadas las historias –lo que le da el plus a este libraco-.
El Chico Migraña en una de
sus crónicas menciona: “lo más importante
de la presentación en vivo de una banda es todo lo que hay detrás de ella, tras
bambalinas” –repetitivo, pero cierto-; y eso es lo que sucede y se presenta
en este libro: las historias que resultan atrás de un escenario o desde la
–casi- mítica personificación de un rockstar, el alumbramiento y desnudez de
los mitos que los rodean y sobretodo la humanización de esos “semidioses” que a
veces parecieran intocables. Uno de los elementos importantes y destacables
de estas crónicas –precisamente- es quizá –indirecta o inconscientemente- poner
en entredicho la “majestuosidad” de las estrellas del rock y sus derivados… por
ejemplo, ver a un Rob Halford (reconocido vocalista de heavy metal) desflorarse
–literalmente- por unas galletitas (bien bonitas y riquicuquis); al Alex Lora parando el monstruoso tráfico de la
Ciudad de México mientras corre tras sus perros que se le escaparon de casa; al
Juan Brujo (vocalista de la banda de death metal Brujería) vendiendo discos en el Chopo; o la historia que se
suscitó en el Vive Latino del año 2000, donde el Marcovich escondido en un
baúl, según la astucia de la ñora Marusa, “trato de estropear” una presentación de
Jaguares (cuando todavía no pensaban en un regreso –económico-, perdón mítico con los
Caifanes); o por ejemplo, enterarse que uno de los novios atribuidos por la televisión
de espectáculos a Belinda no era más que uno de estos personajes quien se había
entrevistado con ella, el cual fungió por unos minutos como el susodicho para
que la niña saliera airada de la prensa, etc. Porque si bien, en lo personal,
nunca me ha gustado mitificar a ciertos personajes (inflar más a las “vacas
sagradas”), porque a fin de cuentas son simples mortales, de carne y hueso,
igual que tú, yo y los demás (aspecto de Chico Migraña no muy de mi agrado:
llamarlos “ídolos” y proclamarse “fan”).
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| Chico Migraña & Arthur Alan Gore |
En fin, para quienes nos
gusta la música y todo lo que sucede tras de esta, es muy recomendable este
libro. De verdad pasarán un momento grato con su lectura, porque tiene su toque
especial de humor y sarcasmo; Rogelio Villarreal (editor contraculturoso de la
revista –ahora- online Replicante)
menciona que es un recurso tan válido utilizar la ironía y el sarcasmo como un
elemento de la crítica, y estos chicos de verdad lo hacen muy bien. Por eso no
son chismes de farándula, ni historias cualquiera, son crónicas off record donde se deja ver que las
“estrellas” también se echan peditos, babean la almohada cuando duermen y
también les tiemblan las patitas en el escenario. Así que no esperen más, sáquenle del cochinito, róbenle unos pesos a sus padres o invéntense el negocio de la "Señorita Universitaria" y consíganse este librito que bien merece un espacio en sus lecturas.



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