miércoles, junio 20, 2012

LOS IRREVERSIBLES: Aforismos de miseria



Aforismos de miseria
(Fragmento)


Pterocles Arenarius


Hay personas que padecen vidas miserables y hasta mueren miserablemente porque desconocen que existe la poesía
William Carlos Williams

Eris, la diosa de la miseria, observó que Poros, el hermoso dios de la abundancia, cayó dormido, en dulce sueño, doblegado por el exceso de licor divino, luego de abandonar el jardín donde se efectuaba el banquete de los dioses. Entonces ella aprovechó el momento y gozó del inerte cuerpo de Poros. En la ilegítima y clandestina cópula fue concebido Pan, el dios del amor terreno, el que, siendo hijo de la abundancia es bienamado y sobredotado por ésta tanto como, a la vez, es presa y víctima de la miseria. Sin embargo, mientras el amor tiene momentos sublimes de esplendor, el odio, el lado negro del amor, es sólo miseria abominable.
Mito griego del nacimiento de Pan.


I
La miseria nos acompaña porque habitamos un cuerpo de animal. Aunque creamos actos y objetos que nos excluirían de la animalidad, nuestro cuerpo realiza las mismas funciones que los cuerpos de animales. Pero la miseria humana de principio radica en creer o actuar como si fuéramos (sólo) cuerpo, animal.

II
De la animalidad que en nosotros subsiste derivan nuestras miserias. Y las glorias humanas emanan de la sublimación –desde los profundos pantanos de nuestra animalidad– de los más bajos instintos que se transfiguran en actos, sentimientos, reflexiones, bellísimos, intensos, profundos. Pero que provienen de los tremedales de la inconsciencia para ascender a los territorios de las dulces o violentas emociones, a los cielos del pensamiento reflexivo, al paraíso de la poesía, iluminado por el sol de la consciencia. Gracias a la escalinata dorada del raciocinio y sus áuricos peldaños, las palabras.
Si no viviéramos para ascender desde la subterránea ciénaga de los instintos hasta los éxtasis del pensamiento, quizá de nada serviría vivir ni tuviera caso alguno.

Daniel Aguilar Ruvalcaba

III
Extremo opuesto a la miseria es la libertad, por más que con frecuencia su ejercicio nos puede conducir hasta algún estadio de la miseria, verbigracia, el infierno de la cárcel. Y en tanto que miseria y libertad son parcialmente antagónicas, la antítesis de la libertad, la dependencia, siempre será una patética manifestación de la miseria: cárcel más aborrecible que la peor de las mazmorras.

IV
La libertad, iluminada por la consciencia, es finalmente la decisión –en ejercicio del libre albedrío en magnitud directamente proporcional con la consciencia– para autoesclavizarse a la pasión más bella.

V
La pasión más bella no es el dinero (el dinero se considera un bien, pero su ausencia se vuelve un mal), pues con demasiado dinero se accede al privilegio más vulgar, el privilegio del cerdo: comer y cagar y en exceso será potenciado hasta el supercerdo: comer demasiado, cagar demasiado. Una pasión vil. 

1 comentario:

  1. Gracias por publicar aquí los aforismos de miseria. Un gran saludo, mis queridos clarimondos.

    Pterocles

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