Por Daniela Cervantes
Morelia, Michoacán. Marzo 25, 11:00 am. Formo parte de una valla antitaurina frente a
la Catedral de la ciudad y, pienso en la posibilidad de que a las primeras de cambio la desaparición
de la tauromaquia deje para el arrastre
el léxico derivado de ésta.
Guanajuato, Guanajuato. Abril 6, 14:00 pm. Abro la revista Algarabía
y me encuentro con un artículo sobre la jerga (el origen, su uso y desgaste) proveniente
de diversos “deportes”, entre ellos la tauromaquia.
Morelia, Michoacán. Abril 17, 14:00 pm. Asisto a la proyección
para prensa del documental Love Meatender
(Ámame enCARNEcidamente) dentro del marco del Festival Ambulante 2012 y, tras
observar como el director Manu Coeman pone
toda la carne en el asador, caigo en
cuenta de que el lenguaje popular no siempre representa la realidad actual y,
por lo tanto, puede pasar al matadero
en cualquier momento, como cualquier otra práctica racional que ya no le sea
útil al hombre para su supervivencia. Y aunque no se trate de volver al estado
animal, al parecer no nos estamos beneficiando de nuestra razón.
Love Meatender nos guía la vista al papel que la producción y el CONSUMO de carne han
tomado sobre nuestras vidas hasta apropiárselas, debido a la falta de interés
prestado a lo que comemos y su procedencia. Con nuestra atención durante 63
minutos nos enfrenta a una realidad fácilmente evadida detrás de los congeladores
de los supermercados, donde un trozo de carne producido masivamente puede
significar epidemias, infertilidad de suelos, calentamiento global, agotamiento
del agua, obesidad, desaparición de bosques, extinción de prácticas culturales,
maltrato animal e incluso esclavitud, todo ocurriendo en un mismo tiempo a lo largo
y ancho del mundo.
En un recorrido desde los
orígenes del boom-carnívoro-postguerra como sanación emocional, hasta el urgente
regreso de las granjas familiares, Coeman logra equilibrar los datos
estadísticos, las imágenes, las entrevistas y la crítica de una manera tan
digerible que no cae pesada y aun se toma la molestia de regurgitar la
información en forma de infographics animados, donde la desinformación no tiene
cabida y quién afirme no tener en claro la problemática es porque simplemente
desea no verla.
Sin embargo, lejos de
ser una visión pesimista o apocalíptica,
nos plantea la oportunidad de revertir este proceso, donde la solución no
necesariamente está en eliminar el consumo de carne, sino en usar nuestra
racionalidad para alimentarnos sin morir en el intento y llevarnos entre las patas al planeta.


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