jueves, marzo 15, 2012

¿Héroes o Juguetes?


Reflexión en torno a la propaganda de reclutamiento de la SSP (2011)



Por Rosendo López Pérez


Hoy día, en las postrimerías del sexenio presidencial, cuando la telecomunicación[1] es utilizada para legitimar ideologías[2], y su influencia es, por ende, decisiva en la vida política del país, vale la pena reflexionar, en el contexto de la seguridad pública, sobre algunas transmisiones por sistema de televisión abierta que durante los últimos seis años han llegado hasta nuestros hogares[3]. ¿Qué han visto nuestros ojos?
1-Dic. 2006: Felipe Calderón, impugnado presidente electo, entra por la puerta trasera al Palacio Legislativo de San Lázaro entre abucheos y silbidos propinados principalmente por la fracción partidista de izquierda —los diputados del PRD[4]—; abriéndose paso con ayuda de fuerzas militares, llega entre empujones a la tribuna para tomar protesta y jura ante la nación respetar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
A partir de ese momento, entraron en agenda dos procesos importantes: a) la iniciativa para modificar la Constitución Política en materia de extracción de hidrocarburos por medio de asociaciones con la iniciativa privada extranjera[5]; y b) la llamada “GUERRA contra el narcotráfico”, cuyo supuesto fin sería erradicar las fuerzas del crimen organizado que operan en el país desde anteriores administraciones priistas.[6][7][8]
Asumiendo que estructura social e ideología están estrechamente relacionadas —normalmente la ideología del grupo dominante se reproduce de modo vertical en los distintos niveles de la organización social[1]—, podremos observar bajo óptica crítica algunas transmisiones ofrecidas en México desde aquel relevo presidencial.  
Posiblemente en razón del éxito de series policiacas extranjeras tales como Law & Order: UVE y CSI: Miami, comenzaron a producirse en este país algunas series cuya trama también es una variante de la novela detectivesca[9]: EL Pantera (2007), basada en un cómic homónimo; Los Simuladores (2008), remake homónimo argentino; y, Hermanos y detectives (2010), remake homónimo argentino también. Fuera por el éxito de aquellas series o por explotar el principal tema en discusión, la actual lucha por la seguridad pública, lo cierto es que  estas series que tratan sobre el tema de la seguridad social y los avisos oficiales en materia de seguridad pública han sido transmitidos de manera paralela. Esto, que en otro espacio podría pasarse insustancial, cobra vital importancia cuando atendemos a la última convocatoria (2011) que emitió la SSP para exhortar a los ciudadanos a formar parte de las fuerzas policiales en las áreas de Investigación, Inteligencia, Científica y Fuerzas Federales, un convocatoria que a todas luces pareciera estar inspirada en las tan de moda series policiacas televisivas:


El argumento es fácilmente desentrañable: esta llamativa convocatoria está pensada para un público joven. Las razones que justifican esta simple deducción no sólo tienen que ver con el hecho de que las series televisivas hagan atractivo formar parte de las fuerzas de seguridad, sino que podemos encontrarlas en cualquier noticiero de la televisión: ya sea porque hay intentos para reconstituir los cuerpos y funciones policiales —como la reciente propuesta de José Narro, Rector de la UNAM, para crear una nueva policía—,  ya sea porque la crisis económica actual del país ha propiciado que  jóvenes con o sin estudios vivan en el desempleo —recuérdese la creciente tasa de desempleados denominados NINIS—, ya sea porque la imagen virtual del judicial está desvalorada debido a una errónea generalización sobre los actos de corrupción de una minoría, sea por las recientes capturas de sublíderes del narcotráfico que, antes, pertenecían a las fuerzas federales y que, luego, desertaron para integrarse a las filas del crimen organizado, etc.
No obstante, desde nuestro punto de vista, lo más singular de esta convocatoria es lo contradictorio de la noción del oficial como símbolo de seguridad; en qué sentido: ¿no es acaso una contradicción que en un país donde altos funcionarios se ven constantemente involucrados en negocios turbios con el crimen organizado se reclute jóvenes para mejorar la seguridad pública? ¿No es acaso tan contradictorio como promover que la realidad está dividida en bloques antagónicos —el de los buenos y los malos— cuando ambos bloques son movimos por una misma inteligencia?


[1] Actualmente, la telecomunicación tiene un gran impacto social, piénsese tan sólo en el caso de la televisión, se especula que el 90% de los hogares, en países desarrollados, cuentan con un televisor.
[2] Entiéndase por ideología un “conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc. (RAE)”. Es decir, como una forma, filosófica y material, de apropiación de la realidad.
[3] Lo que nos interesa resaltar en este breve ensayo es la estrategia propagandística utilizada por el Gobierno Federal para justificar  la iniciativa sobre seguridad pública, la cual es difundida constantemente en los medios masivos de comunicación. Dado que existen semejanzas entre algunos contenidos de la programación abierta y los mensajes de corte Oficial, nos vemos en la posibilidad de establecer relaciones de causalidad entre el contexto socio-histórico-político y estos productos culturales.
[4] Irónicamente, en marzo de 2011, miembros de ambos partidos, PAN y PRD, concibieron una alianza rumbo a la gubernatura del Estado de México (http://www.youtube.com/watch?v=OGvK86wabAo&feature=related);
[5] He aquí la propaganda de esa iniciativa: http://www.youtube.com/watch?v=ZX-d_GGB2B8&feature=related Cabe mencionar que el Gobierno Federal se deslinda de este anuncio.
[6] Más adelante, el ejecutivo sacará a la luz pública un desplegado en el que corrige  el nombre de la estrategia utilizada para combatir el crimen organizado; según este, la expresión “guerra contra el Narcotráfico” —que había acuñado para validar el uso de fuerzas militares en la lucha contra el crimen, por tratarse de una guerra declarada—, pasa a ser “lucha por la seguridad pública”[6] (http://www.youtube.com/watch?v=Wh0vqjzK-Ek).
[7] Ambas iniciativas, pilares en la administración calderonista, han dado pie a un fuerte programa propagandístico en los medios masivos, según se puede observar la web.
[8] Según fuentes en internet, tan sólo en 2010 la cifra de muertes por causa de enfrentamientos armados y víctimas inocentes ascendió a más de 10,000 personas. TIEMPO. Periódico argentino. http://tiempo.elargentino.com/notas/guerra-contra-narcotrafico-deja-mexico-mas-de-33-muertos-dia.
[9] Recuérdese que la historia de la novela detectivesca actual hunde sus raíces en  los cuentos de E. A. Poe, y que va tomando forma bajo la pluma de escritores como Dickens, hasta llegar su modelo más conocido con A. Conan Doyle. 

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