Reflexión en torno a la propaganda de reclutamiento de
la SSP (2011)
Por Rosendo López Pérez
Hoy día, en las
postrimerías del sexenio presidencial, cuando la telecomunicación[1] es
utilizada para legitimar ideologías[2], y su
influencia es, por ende, decisiva en la vida política del país, vale la pena
reflexionar, en el contexto de la seguridad pública, sobre algunas
transmisiones por sistema de televisión abierta que durante los últimos seis
años han llegado hasta nuestros hogares[3]. ¿Qué
han visto nuestros ojos?
1-Dic. 2006: Felipe
Calderón, impugnado presidente electo, entra por la puerta trasera al Palacio
Legislativo de San Lázaro entre abucheos y silbidos propinados principalmente
por la fracción partidista de izquierda —los diputados del PRD[4]—;
abriéndose paso con ayuda de fuerzas militares, llega entre empujones a la
tribuna para tomar protesta y jura ante la nación respetar la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos.
A partir de ese
momento, entraron en agenda dos procesos importantes: a) la iniciativa para
modificar la Constitución Política en materia de extracción de hidrocarburos
por medio de asociaciones con la iniciativa privada extranjera[5]; y b) la
llamada “GUERRA contra el narcotráfico”, cuyo supuesto fin sería erradicar las
fuerzas del crimen organizado que operan en el país desde anteriores
administraciones priistas.[6][7][8]
Asumiendo que estructura social e ideología están estrechamente relacionadas —normalmente la
ideología del grupo dominante se reproduce de modo vertical en los distintos
niveles de la organización social[1]—, podremos
observar bajo óptica crítica algunas transmisiones ofrecidas en México desde
aquel relevo presidencial.
Posiblemente en
razón del éxito de series policiacas extranjeras tales como Law & Order: UVE y CSI: Miami, comenzaron a producirse en
este país algunas series cuya trama también es una variante de la novela
detectivesca[9]:
EL Pantera (2007), basada en un cómic
homónimo; Los Simuladores (2008), remake homónimo argentino; y, Hermanos y detectives (2010), remake
homónimo argentino también. Fuera por el éxito de aquellas series o por
explotar el principal tema en discusión, la actual lucha por la seguridad pública, lo cierto es que estas series que tratan sobre el tema de la
seguridad social y los avisos oficiales en materia de seguridad pública han
sido transmitidos de manera paralela. Esto, que en otro espacio podría pasarse
insustancial, cobra vital importancia cuando atendemos a la última convocatoria
(2011) que emitió la SSP para exhortar a los ciudadanos a formar parte de las
fuerzas policiales en las áreas de Investigación,
Inteligencia, Científica y Fuerzas Federales, un convocatoria que a todas
luces pareciera estar inspirada en las tan de moda series policiacas
televisivas:
El argumento es
fácilmente desentrañable: esta llamativa convocatoria está pensada para un
público joven. Las razones que justifican esta simple deducción no sólo tienen
que ver con el hecho de que las series televisivas hagan atractivo formar parte
de las fuerzas de seguridad, sino que podemos encontrarlas en cualquier
noticiero de la televisión: ya sea porque hay intentos para reconstituir los
cuerpos y funciones policiales —como la reciente propuesta de José Narro,
Rector de la UNAM, para crear una nueva policía—, ya sea porque la crisis económica actual del
país ha propiciado que jóvenes con o sin
estudios vivan en el desempleo —recuérdese la creciente tasa de desempleados
denominados NINIS—, ya sea porque la imagen virtual del judicial está
desvalorada debido a una errónea generalización sobre los actos de corrupción
de una minoría, sea por las recientes capturas de sublíderes del narcotráfico
que, antes, pertenecían a las fuerzas federales y que, luego, desertaron para
integrarse a las filas del crimen organizado, etc.
No obstante, desde
nuestro punto de vista, lo más singular de esta convocatoria es lo
contradictorio de la noción del oficial como símbolo de seguridad; en qué
sentido: ¿no es acaso una contradicción que en un país donde altos funcionarios
se ven constantemente involucrados en negocios turbios con el crimen organizado
se reclute jóvenes para mejorar la seguridad pública? ¿No es acaso tan
contradictorio como promover que la realidad está dividida en bloques
antagónicos —el de los buenos y los malos— cuando ambos bloques son movimos por
una misma inteligencia?
[1] Actualmente, la telecomunicación tiene un gran impacto
social, piénsese tan sólo en el caso de la televisión, se especula que el 90%
de los hogares, en países desarrollados, cuentan con un televisor.
[2] Entiéndase por ideología
un “conjunto
de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona,
colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
(RAE)”. Es decir, como
una forma, filosófica y material, de apropiación de la realidad.
[3] Lo que nos interesa resaltar en este breve ensayo es la
estrategia propagandística utilizada por el Gobierno Federal para justificar la iniciativa sobre seguridad pública, la cual
es difundida constantemente en los medios masivos de comunicación. Dado que
existen semejanzas entre algunos contenidos de la programación abierta y los
mensajes de corte Oficial, nos vemos en la posibilidad de establecer relaciones
de causalidad entre el contexto socio-histórico-político y estos productos
culturales.
[4] Irónicamente, en marzo de 2011, miembros de ambos
partidos, PAN y PRD, concibieron una alianza rumbo a la gubernatura del Estado
de México (http://www.youtube.com/watch?v=OGvK86wabAo&feature=related);
[5] He aquí la propaganda de esa iniciativa: http://www.youtube.com/watch?v=ZX-d_GGB2B8&feature=related
Cabe mencionar que el Gobierno Federal se deslinda de este anuncio.
[6] Más adelante, el ejecutivo sacará a la luz pública un
desplegado en el que corrige el nombre
de la estrategia utilizada para combatir el crimen organizado; según este, la
expresión “guerra contra el
Narcotráfico” —que había acuñado para validar el uso de fuerzas militares en la
lucha contra el crimen, por tratarse de una guerra
declarada—, pasa a ser “lucha por la seguridad pública”[6] (http://www.youtube.com/watch?v=Wh0vqjzK-Ek).
[7] Ambas iniciativas, pilares en la administración calderonista,
han dado pie a un fuerte programa propagandístico en los medios masivos, según
se puede observar la web.
[8]
Según fuentes en internet, tan sólo en 2010 la
cifra de muertes por causa de enfrentamientos armados y víctimas inocentes
ascendió a más de 10,000 personas. TIEMPO. Periódico argentino. http://tiempo.elargentino.com/notas/guerra-contra-narcotrafico-deja-mexico-mas-de-33-muertos-dia.
[9] Recuérdese que la historia de la
novela detectivesca actual hunde sus raíces en
los cuentos de E. A. Poe, y que va tomando forma bajo la pluma de
escritores como Dickens, hasta llegar su modelo más conocido con A. Conan
Doyle.


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