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| Fotografía tomada del muro en facebook de Brama Santos |
Brama Santos
Caminé hasta el puerto y me senté sobre las antiguas piedras a mirar el
horizonte
fundido entre colores que discurrían sobre los filos de la marea
las aves náuticas
templos alados semejantes a la tristeza
de mis ojos
un primitivo marinero, sabio; crinaba sus cabellos de plata
en perfecta comunión con la espuma
un guitarrista cantaba su jazz arrebatado
suaves ángeles me acariciaban
& el olor del mar era el salado olor de los hombres
el viejo montó en su bicicleta y se perdió
porque ante mi vista se fue oscureciendo el mar
mientras un cangrejo asía la luna
en sus tenazas
veterano faro ciclope - ¡qué mirada tan tierna!
maderas marinas que el flujo dejó de lado entre las rocas
a mi espalda se amorataba el cielo
perdiéndose entre las agrias construcciones del hombre
Ah! Mis huellas sobre la arena
momento impreciso y sin tiempo
serán borradas por el paso del aire
por el agua del cielo
son más duraderas las olas o el amor salado de los peces
es más duradera la espuma del mar sobre las rocas
o el crespúsculo metiéndose por detrás del faro (ciclope dislocado)
mi permanencia causalidad de accidentes más veraces
<>
ni cada gota de mar en el aire, cada suspiro de ahogado humo
cigarro cuál oración lanzada al viento
ni la niebla húmeda de un Londres personal
no soy la continuidad de las olas
ni el nexo que me ata a la dársena de nadie o el aplauso anónimo que se
pierde en la retentiva
no he de guardar nada para mí, no he de llorar el vacio
ni las luces creciendo en la ciudad
no he de guardar nada para mi
ni el sonido de la llave desangrándose
ni la música angustiada del hijo para el padre & del padre a su
propio padre los pisos de la casa ni los rincones amontonados
o el norte que abofetea el perfil cuando me dictas indiviso esto
ni los pisos del autobús, ni un viaje en autobús destartalado
– pecho y lamina coronadas
de antiguos asientos una película plástica poliuretano marchito
la olvidada palanca de velocidades pegada al piso fingiendo demencia
la calma de los altos mientras el motor ronronea
Ah! hermosa mujer –Ángel sobre el
mullido plástico que ya conoció otros culos la felicidad del asiento cuando roza su espalda -mis ojos caen sobre sus senos-
mis dedos sobre tobillos sangrando a mordeduras de insecto
un viaje en autobús $7.00 (conductor neurótico) el baile de las monedas
<>
los arbustos golpean los cristales –velocidad constante, velocímetro
muerto-
ÉXTASIS POÉTICO QUE MI SOLEDAD DESCUBRE
respirando abismalmente vuelvo a mirar sus senos
Autobús 813 –puerto de Veracruz
las palmeras destrozadas a causa de la justicia del céfiro
no he de guardar nada para mi
ni el canto de los ángeles de peinados inauditos
ni el silencio del celular inmóvil –cantan las horas en la marea, tan
cerca de la inmensidad del mar [iluminación]
comiendo realidad en las azoteas
Windows, Mac, Wi-Fi, diseño, gráficos, dinero & publicidad &
depresión son las facturas en que piensa mi generación
no soporto el enjambre alucinante de pensamientos sin resarcimiento
<>
que se desparrame el agua, no estoy inteligente a hacer para detenerla
no he de guardar nada para mi
tu nombre lo susurro en elipsis, aun con tu aprobación me abstengo
no
voy a escribir aquí
[….]
voy a llamarte Ciudad, al final de la cruz escalonada
a golpes necios de errante polilla la puerta se desgaja a microciclos
roída por la lluvia
& las hormigas cumplen su divina exploración de universos, que para
mí
son desconocidos
como esta noche de gritos elegantes ignorados
espíritus conversos
explorando atavíos & otras quejas que van hasta el techo de su
cuarto
de aquí me voy sin nada
solo me llevo mi alma sin suciedad que se ha vertido por las cloacas de
la vida -mis huellas sobre la arena serán borradas.


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