jueves, febrero 02, 2012

Demogracia o, de cómo conquistar el derecho a no votar


por Marco Flores


“El derecho de expresar nuestros pensamientos
     Tiene algún significado tan sólo si somos capaces
De tener pensamientos propios”
Erich Fromm


Hoy mismo me desembarazo de todo este sado-masoquismo político, de toda esta alienacion de la esperanza, aborto de mis raciones partidistas, de mis debilidades morales, de ese deseo insano que tenia de desahogar mis alegrías y mis frustraciones bajo el proteccionismo del demos unidimensional: “confiando –dice ingenieros- en que el bajo nivel del representante apruebe la insensatez del representado”.
Hoy desisto de la ventajas del “voto vendido” a las grandes (medianas y pequeñas) empresas para que nos den trabajo, (<< ¡no, señor eso no es vender el voto, eso es invertirlo>>); hoy desisto también de este juego de las “democracias dirigidas”, del gobierno de tartufo y Gil Blas, de las perogrulladas y el sanchismo (“a donde fueres haz lo que vieres”), desisto de echarle la mano al presupuesto, como burócrata, cómplice o funcionario… como cualquier cosa, (“desde que se inventaron los derechos del hombre cualquier imbécil los sabe de memoria para explotarlos, como si la igualdad ante la ley implicara una equivalencia de aptitudes”) hoy no quiero tener derecho a nada, “un hombre que se muere de hambre no puede ser considerado un ciudadano”, -dice C. Castoriadis-  yo conozco tantos, y no me siento con mas derecho a llamarme ciudadano, o derecho habiente, o tributario, oh!...             

Hoy más que nunca, más que cuando estaba el PRI me siento con todo el derecho a no votar –con todo el derecho ¿Escucharon? ¿Por que quién puede tomar su voto en serio, por reflexivo, por critico, por ecuánime o, si quiera por propio, en medio de un espectáculo tan burdo?
No se si somos los mexicanos los únicos, o sea una circunstancia histórica general, los que nos jugamos el destino del país en un volado, en “rating´s” de popularidad, en mensajes subliminales, explícitos o groseros a un tiempo, los que creemos o abjuramos de los partidos como modernos artículos de fe, los que nos preocupamos por llevar algo a casa y nada mas, los que decimos así es la vida, los reprimidos, los pelados, los contemporáneos de todos: ajenos a nosotros mismos, ¡ah! ¡¿Qué manera de hacer política?¡ No de los políticos, si no de nosotros mismos, que animales políticos tan educados, seguros con nuestro manual de política bajo el brazo, con nuestras sistematizaciones, con nuestros estados de derecho, ignoramos muchas veces que la política no es un procedimiento y mucho me temo (¿temo? Espero, deseo) que la política dejará de gestarse en las camarillas y empezará a invadir de nuevo el sistema nervioso del pueblo… la izquierda, la derecha y el centro hace mucho que han dejado de tener ideas, ahora tienen intereses; pero no recuerdo quien decía que el gobierno era el fiel reflejo de sus gobernados, lo que si recuerdo es que para Hegel el Estado es la manifestación del alma del pueblo, el consenso de las voluntades gregariamente organizadas, ¿y cuál es tu voluntad oh! pueblo; sociedad laica, sin Marx y sin testigos? ¿Cuál es tu deseo? “acumular, acumular, esa es la ley del profeta (…) pero también consumir, consumir; la ley es acumular, pero el profeta es consumir (…) un universo regido por estos cuatro verbos: producir, consumir, racionalizar (la producción, la educación, todo) y dominar, dominar, aunque no se sepa bien a bien que es lo que se domina: la dominación ilimitada de la naturaleza, es la del hombre mismo que también es naturaleza.
La ciudad es nuestro fiel reflejo, invadidos por la propaganda, la vida publica se convirtió en vida publicada, en exhibicionismo, en vuyerismo político (y entiéndase político en todos los niveles de dominio del poder tecno-lógico: el individuo, la pareja, la familia, el grupo militante, la locura, las prisiones, la homosexualidad…); las palabras también nos delatan, muy recientemente a cabo de leer en un periódico las siguientes palabras: “esta es la conclusión de una larguisima campaña electoral que no se caracterizó por su riqueza propositiva, ni por sus altura de miras, pero ese es nuestro nivel de desarrollo y a el hay que atenernos (…)” ¿Cómo dijo? ¡Hágase su voluntad!
Algo muy curioso esta pasando en estos momentos, en Oaxaca, con los maestros que están en huelga, las autoridades quieren que rompan la huelga para que se manifieste su voluntad en las urnas, ¡hasta dónde ha llegado su miopía, su burocrática insensibilidad, ¿pero qué no se dan cuenta de que están manifestando su voluntad, de que están diciendo que, sí, que votar es un derecho y que ellos tienen el valor, pero que por el contrario es una obligación, y una obligación muy pesada tener que votar por esas tres alternativas? Que es un acto verdaderamente coercitivo de la libertad (y aquí se podría volver a la vieja pugna entre demócratas y liberales) lo que están diciendo, lo que están reconociendo, perdón, es que el voto no alcanza, es una manera menor de hacer política, han dejado de ser un acto de libertad para convertirse en una prótesis para el vació político. ¿Quién puede estar en contra de la democracia? Muy poca gente. ¿Pero cuando se comenzó a hablar de ella? Comenzó a ser invocada contra el absolutismo del PRI. Muy bien. Pero ahora se quiere hacer de ella la sustancia de la política, algo que no es correcto. Por que una vez que la democracia esta garantizada, hace falta saber que se hace con ella, que hace en la sociedad y con la sociedad; se puede convertir en verdadero peligro, para usar las ideas de H. Marcuse, podría convertirse en una mas de las permisividades de esa “desublimacion represiva”: la transformación del reino de la libertad (que el mismo capitalismo provoca y hace aparecer): en un reino de su necesidad, la democracia como el reino de la necesidad del reconocimiento del otro, pero no a expensa del desconocimiento de nosotros mismos.                   
En una sociedad, como la nuestra regida por principios económicos, no es tan errado modificar la premisa capitalista de: nuestros deseos son necesidades manipulados, por: nuestros derechos son necesidades manipuladas”.
Hay algo que me aterra más que mi voto no cuente (de nuevo) y es que cuente, que cuente siempre para lo mismo, para solapar el sistema, las vejaciones, la displicencia, la flojera de juicios, la alienacion, el desinterés, el exceso de intereses, la permisividad, la represión, la manipulación, la irracionalidad, el logos de la técnica, el reino de la producción y el consumo, la soledad, el mutismo, la condena de la expresión en nuestras acciones, de nuestra autentica forma de ser.   

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