por Marco Flores
“El
derecho de expresar nuestros pensamientos
Tiene algún significado tan sólo si somos
capaces
De
tener pensamientos propios”
Erich Fromm
Hoy mismo me desembarazo
de todo este sado-masoquismo político, de toda esta alienacion de la esperanza,
aborto de mis raciones partidistas, de mis debilidades morales, de ese deseo
insano que tenia de desahogar mis alegrías y mis frustraciones bajo el
proteccionismo del demos
unidimensional: “confiando –dice
ingenieros- en que el bajo nivel del
representante apruebe la insensatez del representado”.
Hoy desisto de
la ventajas del “voto vendido” a las grandes (medianas y pequeñas) empresas
para que nos den trabajo, (<< ¡no, señor eso no es vender el voto, eso es
invertirlo>>); hoy desisto también de este juego de las “democracias
dirigidas”, del gobierno de tartufo y Gil Blas, de las perogrulladas y el
sanchismo (“a donde fueres haz lo que vieres”), desisto de echarle la mano al
presupuesto, como burócrata, cómplice o funcionario… como cualquier cosa, (“desde que se inventaron los derechos del
hombre cualquier imbécil los sabe de memoria para explotarlos, como si la
igualdad ante la ley implicara una equivalencia de aptitudes”) hoy no
quiero tener derecho a nada, “un hombre
que se muere de hambre no puede ser considerado un ciudadano”, -dice C.
Castoriadis- yo conozco tantos, y no
me siento con mas derecho a llamarme ciudadano, o derecho habiente, o
tributario, oh!...
Hoy más que nunca,
más que cuando estaba el PRI me siento con todo el derecho a no votar –con todo
el derecho ¿Escucharon? ¿Por que quién puede tomar su voto en serio, por
reflexivo, por critico, por ecuánime o, si quiera por propio, en medio de un
espectáculo tan burdo?
No se si somos
los mexicanos los únicos, o sea una circunstancia histórica general, los que
nos jugamos el destino del país en un volado, en “rating´s” de popularidad, en
mensajes subliminales, explícitos o groseros a un tiempo, los que creemos o
abjuramos de los partidos como modernos artículos de fe, los que nos
preocupamos por llevar algo a casa y nada mas, los que decimos así es la vida,
los reprimidos, los pelados, los contemporáneos de todos: ajenos a nosotros
mismos, ¡ah! ¡¿Qué manera de hacer política?¡ No de los políticos, si no de
nosotros mismos, que animales políticos tan educados, seguros con nuestro
manual de política bajo el brazo, con nuestras sistematizaciones, con nuestros
estados de derecho, ignoramos muchas veces que la política no es un
procedimiento y mucho me temo (¿temo? Espero, deseo) que la política dejará de
gestarse en las camarillas y empezará a invadir de nuevo el sistema nervioso
del pueblo… la izquierda, la derecha y el centro hace mucho que han dejado de
tener ideas, ahora tienen intereses; pero no recuerdo quien decía que el
gobierno era el fiel reflejo de sus gobernados, lo que si recuerdo es que para
Hegel el Estado es la manifestación del alma del pueblo, el consenso de las
voluntades gregariamente organizadas, ¿y cuál es tu voluntad oh! pueblo;
sociedad laica, sin Marx y sin testigos? ¿Cuál es tu deseo? “acumular, acumular, esa es la ley del
profeta (…) pero también consumir, consumir; la ley es acumular, pero el
profeta es consumir (…) un universo regido por estos cuatro verbos: producir,
consumir, racionalizar (la producción, la educación, todo) y dominar, dominar,
aunque no se sepa bien a bien que es lo que se domina: la dominación ilimitada
de la naturaleza, es la del hombre mismo que también es naturaleza.
La ciudad es
nuestro fiel reflejo, invadidos por la propaganda, la vida publica se convirtió
en vida publicada, en exhibicionismo, en vuyerismo político (y entiéndase político
en todos los niveles de dominio del poder tecno-lógico: el individuo, la
pareja, la familia, el grupo militante, la locura, las prisiones, la
homosexualidad…); las palabras también nos delatan, muy recientemente a cabo de
leer en un periódico las siguientes palabras: “esta es la conclusión de una
larguisima campaña electoral que no se caracterizó por su riqueza propositiva,
ni por sus altura de miras, pero ese es nuestro nivel de desarrollo y a el hay
que atenernos (…)” ¿Cómo dijo? ¡Hágase su voluntad!
Algo muy
curioso esta pasando en estos momentos, en Oaxaca, con los maestros que están
en huelga, las autoridades quieren que rompan la huelga para que se manifieste
su voluntad en las urnas, ¡hasta dónde ha llegado su miopía, su burocrática
insensibilidad, ¿pero qué no se dan cuenta de que están manifestando su
voluntad, de que están diciendo que, sí, que votar es un derecho y que ellos
tienen el valor, pero que por el contrario es una obligación, y una obligación
muy pesada tener que votar por esas tres alternativas? Que es un acto
verdaderamente coercitivo de la libertad (y aquí se podría volver a la vieja
pugna entre demócratas y liberales) lo que están diciendo, lo que están
reconociendo, perdón, es que el voto no alcanza, es una manera menor de hacer
política, han dejado de ser un acto de libertad para convertirse en una
prótesis para el vació político. ¿Quién puede estar en contra de la democracia?
Muy poca gente. ¿Pero cuando se comenzó a hablar de ella? Comenzó a ser
invocada contra el absolutismo del PRI. Muy bien. Pero ahora se quiere hacer de
ella la sustancia de la política, algo que no es correcto. Por que una vez que
la democracia esta garantizada, hace falta saber que se hace con ella, que hace
en la sociedad y con la sociedad; se puede convertir en verdadero peligro, para
usar las ideas de H. Marcuse, podría convertirse en una mas de las
permisividades de esa “desublimacion represiva”: la transformación del reino de
la libertad (que el mismo capitalismo
provoca y hace aparecer): en un reino de su necesidad, la democracia como el
reino de la necesidad del reconocimiento
del otro, pero no a expensa del desconocimiento de nosotros mismos.
En una sociedad,
como la nuestra regida por principios económicos, no es tan errado modificar la
premisa capitalista de: nuestros deseos
son necesidades manipulados, por: nuestros derechos son necesidades manipuladas”.
Hay algo que me
aterra más que mi voto no cuente (de nuevo) y es que cuente, que cuente siempre
para lo mismo, para solapar el sistema, las vejaciones, la displicencia, la
flojera de juicios, la alienacion, el desinterés, el exceso de intereses, la
permisividad, la represión, la manipulación, la irracionalidad, el logos de la técnica, el reino de la
producción y el consumo, la soledad, el mutismo, la condena de la expresión en nuestras acciones, de
nuestra autentica forma de ser.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario aquí