La poética del Hip Hop
Para el Boske, el Bubba y el Champi.
Soy un poeta…
No,
No de ese tipo de poetas, ni lo pienses
No de ese tipo de poetas, ni lo pienses
Porque me ofendes…
Bocafloja. “Rica”
(Imarginación, 2008)
Los movimientos y géneros musicales que se han presentado
de manera alternativa, han emergido casi en su totalidad desde el rocóndito
plano del underground. Pero también, la mayoría de estos géneros, gracias a los
estupefactos quehaceres del maimstrem,
se han masificado casi en su totalidad. Los mass
media se han encargado de vislumbrar este aspecto ante un público cautivo,
que está siempre a la espera de las nuevas modas y/o tendencias musicales, que
está ávido de consumo cuasi banal, sin importarle de dónde o cómo proceda, cosa
que los aleja cada vez más de la verdaderas esencias que han caracterizado a
estos movimientos.
Sucedió con el Rock n’ roll. Cuando se trataba de
un movimiento contestatario, enraizado en una constante lucha contra la
marginación de la juventud (dícese de las razias que se padecieron), ahora lo
vemos como una simple modilla, sumergido en su propia caricatura, un verdadero
cliché de la rebeldía actual (hay que tomar en cuenta que existen muy pocas,
poquísimas bandas auténticas y con propuesta). Pasó también con el Tango
argentino. Cuando antes se decía que esta era la música de arrabal, del bajo
mundo, del populacho de aquellas tierras, ahora lo encontramos como una de las
mejores propuestas estéticas y dancísticas. En el caso específico del Dark y el
Punk pues fue un poco más acelerado el proceso (al menos en México), ya que
casi inmediatamente de su aparición se comercializaron (gran mayoría de culpa
gracias a sus mismos “seguidores”).
En el Hip hop sucedió de la misma manera. Aunque en
este caso resalta una cuestión invariable, aunque la parte masiva (la que se ve
y se escucha en MTV o Telehit, por mencionar sólo dos espacios) prosiga con su
andar filosófico homofóbico, sexista, y de contradicción social con su mismo
discurso de drogras, muertes, pandilla, pleitos, balas y demás (estupideces),
hay otra parte, otro movimiento –o sector- hiphopero que se ha mantenido en la
diferencia, con una creatividad constante, con una propuesta de transformación mental
y no social. Que si bien se ha proyectado primeramente en una individualidad, está dirigido hacia una
posterior colectividad (como se fundamentan mejor los procesos de cambio).
En mi caso particular, me resulta interesante lo
que implica en sí concepto del Hip Hop, desde las distintas maneras que tiene
para poder expresar su cultura. Coincido con aquellas personas que mencionan
que el Hip Hop es uno de los movimientos más completos, aunque sólo se conforme
oficialmente de cuatro elementos (MC, DJ, Bboying o Breakdance y Graffiti);
coincido también sobre lo que se menciona que son más los que le conllevan (streetball,
skateboarding, etc). Entre toda esta complexión está la poética (cosa que nos
atañe en este texto), que no es más que el sentido o mensaje que se transmite
con el rap, cantando, rimando o improvisando como en el spokenword. Escribiendo
y creando.
Ahora bien, muchos de los analistas sociales, culturales
y, sobre todo literatos, se han encargado de desacreditar o desprestigiar la
poética del hip-hop. Mencionando que lo que se escribe desde el rap no puede
ser considerado como poesía. Todo por simplismo pretender de encontrar un
sentido oficialista en cada discurso otorgado por el otro, entonces ¿En qué
sentido radica la poética del hip hop? La respuesta es clara y concisa: radica
en ella misma. Toda esa “bola” de intelectualoides y académicos que mencionan
que no existe la poética dentro del Hip hop se equivocan, o sus visiones son
remotamente oficialistas. La poesía no es un embasado con estrictas y
específicas formas de elaboración, si fuera así imagínense la mediocridad y
desparpajo que esto sería, lo aburrido, de por sí, que sería.
Las perspectivas filosóficas-musicales de un
pseudointelectualoide (que pretende saberlo todo y por lo tanto hablar de todo)
dependen de la geografía donde cada uno se ubica. Hay mucha razón en ello. No son
los mismos patrones para una persona que vive en la urbe, con un entorno muy
fluido y muchos más medios (a veces desgraciadamente) al alcance, que para uno que proviene del pueblo, con una
mayor tranquilidad –o pasividad, depende el caso- y con muchas menos
herramientas, muchas veces dependiendo solamente (y también desgraciadamente) de
lo que TV Azteca o Televisa muestren. No lo digo con el afán de qué o cuál espacio
o condición sea mejor, sino por el simple hecho de los elementos que provee
cada uno de los sitios. Es el mismo caso dentro de los movimientos
contraculturales o alternativos, ¿cómo pretender entenderlos desde una
perspectiva oficialista, convencional o canónica si su esencia fundamental
radica precisamente en el desprendimiento de ello?
Así se manifiesta también la poética del hip-hop,
su estructura rítmica no pertenece a la misma estructura convencional de la
poesía oficial, porque conscientemente trata de salir de todo eso, de los
formulismos preestablecidos, de los discursos canónicos. Porque este Hip hop no
pretende insertarse en el mundo convencional, sino crear su propio mundo, sus
propios patrones, sus propios rasgos culturales, su propia esencia y desde ahí
se tiene que enfocar la perspectiva de su poética.
En una ocasión el escritor Juan José Arreola, ante
un público casi en su mayoría rapero, mencionó que lo que se escribía en el Hip
hop no era poesía y que mucho menos sus exponentes eran poetas, palabras que
casi tuvo que tragarse ante la cantidad de reclamos provenientes del público y
sector musical. Pero en esto encuentro una contradicción, ¿cómo entenderlo
entonces si él (JJ Arreola) fue el principal impulsor y editor de los jóvenes
que iniciaban con la literatura de la
onda? un movimiento literario “encabezado” por José Agustín, que hasta la
fecha ha sido un tanto marginado y desprestigiado precisamente por su discursividad
contracultural. Ya lo mencionó el poeta y músico de rap Bocafloja: “el rap es
poesía que rompe con la tradición estética, la solemnidad y todas las
estructuras clásicas de la expresión, porque el rap es una forma de hacer
poesía”.
El sistema oficial siempre se equivoca. Y para
retomar el camino, después del error, el sistema se ha escudado en los mass media para retomar todos estos
movimientos, medio masticarlos y echárselos casi a huevo a las nuevas
generaciones que van creciendo con estos patrones que en poco o nada tienen que
ver con los originales.
Por eso cuando alguien por ahí me dijo una vez que
el Hip Hop no tenía sentido, ni esencia y en pocas palabras que no tenía nada,
lo primero que le dije fue: “a ver, aguanta, no me chingues, no me vengas con
esas jaladas de erudito de la literatura, porque tu visión se fundamenta solamente
de lo que has encontrado en la televisión y el verdadero Hip hop, el más
sincero, no se encuentra en la tele, el verdadero Hip hop se encuentra en el
barrio, en las calles, en el undergroun (llámese a entiéndase esto como el
espacio que no figura en las grandes disqueras comerciales ni televisoras
multitudinarias que programan la música a su conveniencia) y en cada uno de los
exponentes que quieren hacer las cosas distintas, sin prejuicios, sin tapujos y
sobre todo con la plena conciencia de lo que se está haciendo, con mayor
sinceridad y concepto en su trabajo.
* * *
Manuel Noctis.
(Morelia,
Michoacán). Director de la revista Clarimonda.
Colaborador del fanzine La Vacaloka. Sus
textos aparecen en varios suplementos culturales, periódicos, antologías,
revistas y fanzines de todo el país. Ha publicado entro otros los libros Dos diseñadoras indie en la cocina y What is the fucking problem?



kede claro,
ResponderBorrarke ya está bien de decir
bobadas.
parece ke lo ke no vende
o viene bendecido por el
poder de la industria cultural
hegemónica no existe o es
poca kosa.
un abrazote
Víktor
P.D.: corregí el lapsus en mi blog.
graciaaaas.
Gracias Víctor por tu comentario, bien chido, saludos!
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