Rogelio Villarreal (Torreón, Coah., 1956), periodista, escritor y editor, es autor de Cuarenta y 20 (Moho, 2000), El dilema de Bukowski (Ediciones Sin Nombre, 2004), El periodismo cultural en los tiempos de la globalifobia (Conaculta-Ediciones Sin Nombre, 2006) y de Sensacional de contracultura (en prensa). Ha publicado prólogos e introducciones para catálogos y diversos libros, y colaborado en varios libros colectivos. Colabora eventualmente en diarios y revistas del país y del extranjero. Dirigió las revistas La Regla Rota y La Pus moderna y actualmente es editor de la revista Replicante.
Por: Manuel Noctis
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| Foto: Lilián Solórzano |
No, nunca me di cuenta de eso. Simplemente me gustaba. Mi papá fue editor y la casa estaba llena de libros, diccionarios, enciclopedias, y el gusto por la lectura me llevó a escribir naturalmente. Si lo hago bien o mal es otro asunto.
—¿A quién leías y escuchabas de joven?
Los clásicos cuentos de hadas... Cachirulo, en la tele. Después leí a Verne, Salgari, Conan Doyle, Homero... Escuchaba y convivía con los amigos de mi padre, escritores y poetas a los que publicó.
—¿Y ahora?
Recientemente he leído a Jared Diamond, Charles C. Mann, Luca Cavalli-Sforza, Jacques Attali, Antonio Ortuño, J.M. Servín, Alejandro Pérez Cervantes, Francisco González Crussí, Heriberto Yépez, y un montón de artículos en muchas revistas, además de todo lo que leo para publicar, o no, en Replicante.
—¿Cómo fueron tus inicios como editor de revistas?
Debido a la influencia de mi padre, en la secundaria hice una revista mimeografiada, con relatos, chistes y dibujos míos y de mis amigos. Más tarde edité el Boletín del Consejo Mexicano de Fotografía y después, con Mongo, hice La Regla Rota y luego La Pus moderna. Creo que Replicante resume esas experiencias...
—¿Qué valor les das a las revistas literarias independientes y autogestionarias?
Uno muy importante. Las revistas culturales independientes deben aprender a circular en los circuitos comerciales y tratar de crear lectores —y anunciantes— que las mantengan a flote. Para eso hay que ofrecerles productos de calidad y que las diferencien de otras revistas establecidas. Los textos tienen que ser mejores que los que se publican en Letras Libres y en nexos...
—¿Qué motivos te atraparon para declararte un contracultural?
Nunca me he declarado como tal, es a Carlos Martínez Rentería al que le gusta definirme así.
—¿Cuáles son o cuáles fueron tus influencias?
Los autores clásicos, los poetas franceses, Sade, los narradores estadounidenses, Poe, algunos mexicanos del siglo XIX, como Payno, y contemporáneos, como Salazar Mallén, Revueltas, González de Alba. Indudablemente, Borges y algunos raros, como Panaït Istrati.
—¿En qué nivel de consistencia se encuentra actualmente la contracultura en México?
No creo que exista la contracultura en este país. En todo caso, existen propuestas y ciertos movimientos alternativos que acaban por desaparecer o por integrarse en el mainstream.
—¿Tú como contribuyes con esto?
Trato de contribuir al debate y a la reflexión crítica en torno a problemas de la cultura y la sociedad.
—Las revistas Generación, Moho y Replicante son puntales dentro de la contracultura mexicana. ¿Así lo crees tú? ¿Por qué? ¿Agregarías algo o a alguien más?
Éstas son revistas muy diversas entre sí, con propuestas y contenidos muy distintos y que responden a intereses personales y editoriales a veces un tanto divergentes o caprichosos.
—Hablando de corrientes musicales alternativas o contraculturales (caso específico del dark y el punk), ¿crees que se esté cayendo en una simple pose, que ya son parte de una moda o que la concepción ideológica de la contracultura ya no se manifiesta en ellos?
Las corrientes que mencionas se comercializaron casi desde su aparición, lo cual es natural y no necesariamente negativo. Hay muchas propuestas originales y auténticas y también mucha pose y aberraciones execrables.
—¿Cómo crees tú que se manifieste un ente contracultural? ¿Basta sólo el uniforme (la vestimenta) y la rebeldía o el rechazo ante distintas situaciones o existe algo más?Ya he escrito mucho sobre la contracultura (por ejemplo, en El periodismo cultural en tiempos de la globalifobia) y creo que ahora la actitud más rebelde, contestataria o revolucionaria es la crítica y la denuncia consistente de los clichés ideológicos de todas las corrientes políticas e ideológicas, de la ultraizquierda a la ultraderecha, pasando por todos sus vicios y matices.
—Pasando a otras cosas, leí en alguna parte que tú considerabas al músico Manu Chao como un “farsante” ¿Por qué lo consideras así?
Tu descontento con la imagen del Che Guevara es más que evidente, ¿a qué se debe? ¿Por qué?
Si el arte es inseparable de la vida, la disociación entre ésta y el arte debe ser un indicio inequívoco de la congruencia y honestidad de los individuos que se dicen artistas. Chao es un mal cantante, ególatra, reiterativo, millonario y plagado de clichés globalifóbicos, pero que sabe sacar amplia ventaja de la globalización. Por otra parte, la gente que venera al Che desconoce su funesta biografía, su naturaleza violenta y prepotente, los ajusticiamientos que hizo de prisioneros disidentes de la revolución cubana, su pésimo manejo de la economía en los años sesenta y su fallida estrategia de prender la llama revolucionaria en América Latina. Un héroe sanguinario y vanidoso.
—También sabemos que eres antilopezobradorista. ¿Cuál es la razón de esa antipatía? ¿Por qué?
Es muy sencillo. López Obrador no es de izquierda, es un impostor, un cacique de raigambre priista rodeado de políticos ex priistas y ex salinistas y con una visión anacrónica del país; demagogo, mentiroso, inculto y rencoroso —y hasta misógino, como hemos podido verlo recientemente. Su máxima hazaña fue convencer a millones de personas de que existió un fraude nunca probado. De verdad se cree un mesías, y hay intelectuales que lo alaban.
—Has manifestado tu postura política de izquierda, pero ¿qué tipo de izquierda es la que tú profesas o que a ti te gustaría?
Yo estuve en el Partido Comunista Mexicano hace mucho tiempo, y ahí aprendí que los ideales son una cosa y los hombres otra. Abandoné el partido cuando me enteré de la invasión soviética a Afganistán y poco a poco fui identificándome con un comunismo libertario y antiburocrático, lo opuesto exactamente al tan celebrado socialismo cubano autoritario, demagógico e incompetente. Si hubiera que definirme, me diría socialdemócrata con tendencias punks y anarquistas. En lo personal, me identifico con pensadores como Roger Bartra y Luis González de Alba.
—Le damos vuelta a la moneda. ¿Qué opinión tienes de Felipe Calderón?
Es un político inteligente pero no un estadista. Desde luego, no voté por él. No es el fascista que muchos histéricos dicen sin saber lo que es el fascismo y sin haberlo vivido nunca. Ha cometido muchos errores, pero por lo menos actúa dentro de la normalidad, al contrario de López Obrador, que se ha desquiciado por completo.
—¿Y del señor y la señora Fox?
Brutos, ambiciosos, torpes, vulgares. Merecen el escarnio.
—¿Quién es Rogelio Villarreal en este momento?
Esencialmente el mismo: editor, periodista, escritor. Quizá un poco más prudente.
—Algo que no te pregunté y quisieras mencionarlo.
Muchas de las cosas que he apuntando brevemente aquí las desarrollé con más amplitud en varios libros, como el que mencioné antes y El dilema de Bukowski. Y muy pronto se publicará otro más, que llevará por título Sensacional de contracultura.
—Por último, ¿qué le dirías a la gente que leerá esta entrevista?
Que trate de abandonar sus prejuicios y emprenda un ejercicio crítico y autocrítico a fondo. Hay un mundo de información rodeándonos, y las cosas no son siempre como nosotros queremos. Ya lo dijo Marx, no basta con interpretar el mundo, hay que transformarlo, pero con conocimiento, inteligencia, sensibilidad. Y con provocación y humor; se vale la burla y el sarcasmo... ¿Hacia dónde queremos ir? No debemos cometer los mismos errores de otras generaciones que buscaban la libertad y terminaron aplaudiendo la dictadura.
Es muy sencillo. López Obrador no es de izquierda, es un impostor, un cacique de raigambre priista rodeado de políticos ex priistas y ex salinistas y con una visión anacrónica del país; demagogo, mentiroso, inculto y rencoroso —y hasta misógino, como hemos podido verlo recientemente. Su máxima hazaña fue convencer a millones de personas de que existió un fraude nunca probado. De verdad se cree un mesías, y hay intelectuales que lo alaban.
—Has manifestado tu postura política de izquierda, pero ¿qué tipo de izquierda es la que tú profesas o que a ti te gustaría?
Yo estuve en el Partido Comunista Mexicano hace mucho tiempo, y ahí aprendí que los ideales son una cosa y los hombres otra. Abandoné el partido cuando me enteré de la invasión soviética a Afganistán y poco a poco fui identificándome con un comunismo libertario y antiburocrático, lo opuesto exactamente al tan celebrado socialismo cubano autoritario, demagógico e incompetente. Si hubiera que definirme, me diría socialdemócrata con tendencias punks y anarquistas. En lo personal, me identifico con pensadores como Roger Bartra y Luis González de Alba.
—Le damos vuelta a la moneda. ¿Qué opinión tienes de Felipe Calderón?
Es un político inteligente pero no un estadista. Desde luego, no voté por él. No es el fascista que muchos histéricos dicen sin saber lo que es el fascismo y sin haberlo vivido nunca. Ha cometido muchos errores, pero por lo menos actúa dentro de la normalidad, al contrario de López Obrador, que se ha desquiciado por completo.
—¿Y del señor y la señora Fox?
Brutos, ambiciosos, torpes, vulgares. Merecen el escarnio.
—¿Quién es Rogelio Villarreal en este momento?
Esencialmente el mismo: editor, periodista, escritor. Quizá un poco más prudente.
—Algo que no te pregunté y quisieras mencionarlo.
Muchas de las cosas que he apuntando brevemente aquí las desarrollé con más amplitud en varios libros, como el que mencioné antes y El dilema de Bukowski. Y muy pronto se publicará otro más, que llevará por título Sensacional de contracultura.
—Por último, ¿qué le dirías a la gente que leerá esta entrevista?
Que trate de abandonar sus prejuicios y emprenda un ejercicio crítico y autocrítico a fondo. Hay un mundo de información rodeándonos, y las cosas no son siempre como nosotros queremos. Ya lo dijo Marx, no basta con interpretar el mundo, hay que transformarlo, pero con conocimiento, inteligencia, sensibilidad. Y con provocación y humor; se vale la burla y el sarcasmo... ¿Hacia dónde queremos ir? No debemos cometer los mismos errores de otras generaciones que buscaban la libertad y terminaron aplaudiendo la dictadura.
Entrevista que será publicada en la edición no.18. Música, Literatura y Pintura.


Oye Noctis de donde sacaste a ese niño gerrillero o thiuime o ke 11..(esta bien binito, prexta) ya se ve que con el wence se andan moviendo.. nada mas que no vaya a armar un moviento rebelde de poetas y ahora de thiuimes en letras.. los thiuimes donde quiera andan y pus ya los agarraron..conozco al thiuime mayor chido el niño pero se me hace que es un misterio..como tú.. bssots Maryely y Fancy BA UMSNH
ResponderBorrarEstimado Noctis, te felicito por la entrevista de muy buen nivel e ingeniosa que le hiciste a Rogelio Villarreal. En horabuena mi brother, se sigue creciendo y lo mejor está por venir.
ResponderBorrarJarco Amézcua, Thiuime Fuerzas Aliadas )TFA)
Oye Noctis este compa esta mal por lo que dice de Manu, pero bueno el sabe porke lo dice, pero creo que tendría que valorar otros puntos para su crítica.
ResponderBorrarElsa y Bambam